En clase de traducción: aprender haciendo

Este semestre me han encalomado una clase de traducción. Del español al albanés. ¿Cómo he terminado liada en este fregao, si mi nivel de albanés alcanza para viajar, entender titulares de prensa y poco más? Pues porque el año pasado estuve animando un pequeño taller de traductores aficionados (Los Traductores Salvajes), del que salió este librito. Y a la jefa del departamento le gustó la idea y me lo propuso, sin opción a decir que no.

Para dejar las cosas claras, el primer día de clase les expliqué la dinámica de las clases: mi papel es el de proponerles los textos, hacerles de “diccionario viviente”, explicarles algo de teoría, guiarles  y, a veces, hacer de árbitro. Cada sesión de clase queda registrada por uno de ellos y su resumen se cuelga en el blog. Empezamos con microcuentos, luego pasamos a relatos más extensos (Borges, Gómez de la Serna, Rafael Dieste) y lo último ha sido traducir cortometrajes (este o este).

Hoy hemos podido ir a la sala de informática y les he enseñado a usar amara.org y hemos subtitulado uno de los cortos. A mitad de la sesión me he dado cuenta de que si yo no estuviese en la clase, los chicos habrían trabajado igual (exagero, pero no mucho). Todo lo hacían ellos. Una se encargaba de teclear la traducción dictada por una compañera,  en un documento de google drive (en un ordenador conectado a un proyector). El resto revisaba la traducción propuesta, hacía sugerencias, controlaba las erratas…

7 35 de la mañana corto with subtitles   Amara

Esto debe ser lo de que el alumno es el “protagonista del aprendizaje” y lo de “aprender haciendo”.

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Micro-actividad ELE (II): comprensión auditiva y origami

Lo normal en un ejercicio de comprensión auditiva es que los estudiantes escuchen un audio (generalmente “artificial”, es decir, con un ritmo más lento que el normal, una entonación poco natural y una pronunciación exageradamente clara) y contesten después las preguntas que se proponen. O rellenen huecos. ¿Por qué no comprobar si han comprendido bien o no de otro modo?

Micro-Actividad ELE (II): origami

Se pone a los estudiantes un audio  en el que se den las instrucciones para hacer una figurita de papel (una pajarita, un barco, una flor…). El objetivo es seguir las instrucciones correctamente y que cada estudiante consiga hacer su figurita.

No he encontrado ningún audio, pero sí vídeos, como este:

Se podría escuchar sólo el audio y ver si con eso es suficiente. Y después hacer las siguiente audiciones también con las imágenes.

O se podría escoger un vídeo sin audio y que los estudiantes le añadan las instrucciones

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Micro-actividad ELE (I): a partir de una foto

Creo que todo profesor de ELE que se precie tiene una especie de deformación profesional que le hace ver la vertiente didáctica de cualquier cosa, hasta de una pintada en la puerta del cuarto de baño de un bar. Inauguro una nueva sección en el blog (al que no le hago mucho caso últimamente), la de las mini-actividades. En ella iré poniendo periódicamente esas ideas que, como fogonazos, se me ocurren cuando veo materiales (textos, fotos, vídeos, canciones, etiquetas de champú…) interesantes

Micro-Actividad ELE (I): a partir de una foto.

Se enseña a los alumnos esta foto (a mí me llegó a través de twitter):

imagen ultra-retuiteada (http://goo.gl/nLGl2)

imagen, ultra-retuiteada, de @_Paisajes_ , de National Geographic

Se pide a los alumnos que intenten dar una explicación a la foto. Se les anima a convertir en una historia la hipótesis más convincente [exp. escrita]. Se compara esa historia con la versión real. Se les anima a contar otras historias sorprendentes que conozcan. Si no se les ocurre ninguna, pueden buscarla en la red (Hay un montón de colecciones de imágenes y breves historias, como esta).[exp oral]

OBJETIVOS: Desarrollo de la exp. oral o escrita / Contar una historia / Práctica de tiempos pasados (“En 1914, un niño dejó la bicicleta encadenada a un árbol para luchar en la guerra. Nunca regresó”); expresión de hipótesis (“a lo mejor…”, “yo creo que…”, “tal vez…”) / expresión de opiniones (“Yo creo que tu historia es la mejor” “A mí parece que eso no es verdad” “Yo no creo que sea verdad…”) /…

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Cómo está el patio (del colegio)

Lo leo en la prensa (maestros suspensos en primaria; los errores más garrafales de los aspirantes a maestros…), me llega por twitter (donde circulan ya, de coña, mensajes con el hastag #pedagogíanui o #teoríadelandamiaje, y hay todo un serio debate #dbtprofesores), por el reader (que, por cierto va a cerrar); escriben sobre el asunto, entre bromas y veras, colegas profesores varios (Joselu, por ejemplo)… así que no lo he podido evitar y quería darle una vuelta al asunto.

Vaya por delante que me parece que todo esto no es nuevo y que algún oscuro interés habrá detrás para sacarlo en titulares justo ahora (supongo que crearles mala prensa a los profesores y maestros que tanta “lata” están dando con sus mareas), como se pregunta Toni Solano, cui prodest?. En realidad si hicieran algún tipo de prueba a los políticos, o a representates de cualquier otro gremio, tampoco saldrían muy bien parados.

La famosa carta que Esperanza Aguirre envió a los profesores en 2011

Pero vayamos al quid de la cuestión: ¿Cómo nos pueden sorprender estos titulares si, además de los (pocos) que lo hagan por vocación, la mayoría de los que entran en las Escuelas de Magisterio lo hacen porque no les ha dado la nota para hacer otra cosa? ¿Cómo es posible que para acceder a esos estudios la nota de corte sea de un 6, o un 5, o ni eso si vas por la privada? ¿Cómo encontrar un número suficiente de maestros competentes entre tanto aspirante a funcionario de por vida y tanta niña ñoña con la carpeta forrada de bebés y corazones pero que no sabe hacer la o con un canuto?

Describe Joselu en su post la desalentadora situación de sus clases (y las de muchos otros colegas de profesión) y yo, que me veo en el escalón siguiente, la universidad, veo que el retrato también se ajusta a lo que tengo frente a mí. La pregunta que nos hacemos lógicamente todos es “¿cómo es posible que este/a chico/a haya llegado hasta aquí?” Y solemos siempre mirar hacia la etapa anterior.

No tengo hijos (todavía) pero miedo me daría llevarles a la escuela y dejarles en manos de incompetentes (ufff, yo fui (soy) una estudiante muy crítica y lamento decir que la mayoría de mis maestros y profesores fueron bastante nefastos, salvo a muy poquitos; también he de decir que a pesar de todo aprendí cosas, sobre todo aprendí a no querer ser como mis malos profesores).

La enseñanza debería ser un ámbito al que sólo accediesen los más preparados, los más aptos, los más capaces. Otra cosa está en cómo medirlo, pero no estaría mal empezar por exigirles a los estarán a cargo de la educación infantil y primaria, probablemente la fase más importante, clave en la formación de esos niños que serán luego adultos, más rigor, sólidos conocimientos, espíritu crítico, creatividad, etc. Lamentablemente muy poco de esto es cuantificable en una nota. Pero hablar de evaluaciones, oposiciones, etc es ya otro cantar.

Mi padre decía siempre que para que la educación funcionase a los profesores debería pagárseles como a los mejores cirujanos (y exigirles, obviamente, la misma profesionalidad, el mismo nivel de preparación, de esfuerzo…).

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¿Puede explicar una idea compleja sólo con las mil palabras más usadas?

El otro día caí, no recuerdo cómo (supongo que a través de twitter), en una curiosa página llamada The up-goer five text editor, en el que se nos propone describir, en inglés, cuestiones complejas empleando sólo palabras comunes. La idea ha sido acogida con mucha gracia: hay grupos que escriben argumentos de películas o novelas, o que consiguen explicar complejas teorías matemáticas.

Cuando lo vi me recordó, aunque no tenga mucho que ver, a eso que llaman los primitivos semánticos, ( los primitivos semánticos son aquellos que no se pueden definir en términos más simples y que sirven como un lexicón completo para el análisis semántico, básicos en la  teoría del Metalenguaje Semántico Natural (MSN)) concepto del que no había oído hablar hasta el año pasado en una conferencia y que me pareció muy interesante, aunque he de confesar que más por la poética y el aspecto lúdico que por lo meramente lingüístico.

Resulta que hay también una versión en español de el editor que sólo deja usar las mil palabras más comunes (via Theo Sanderson en twitter), aunque- avisan – puede tener algún error. Y me he puesto a jugar. Intentaba decir algo bien simple “Un hombre sale de su casa y encuentra un perro”, pero salir es “palabra prohibida” y también lo son animal, vivo, patas, pelo, ladrar… así que al fin he conseguido escribir esto: “un hombre va fuera de su casa y encuentra a un ser cuatro pies y cola que hace ruido pero no habla y es muy fiel”.

EDITOR DE TEXTO UP GOER 5 EN ESPAÑOL

Al final sale una especie de adivinanza y puede ser un ejercicio divertido para llevar a clase.

Dos días en Kosovo

El próximo domingo se celebran los cinco años de la independencia de la República de Kosovo. Curiosamente aquel día, un frío 17 de febrero de 2008, yo estaba en Belgrado, camino de Rumanía y fue bastante sorprendente ver que sí, que había una manifestación, claro, pero que eran cuatro gatos, comparado con lo que podía imaginar: hooligans birra en mano mezclados con popes ultraortodoxos agitando iconos mientras los paseantes de la calle peatonal les observaban con cara de pocos amigos. Me gustó verlo desde aquel lado, me dio la sensación de que los serbios estaban hartos y cansados de conflicto y guerras y de ser los malos de los Balcanes y de que lo que quieren es vivir en paz de una vez.

He estado en Kosovo varias veces, en la estupenda ciudad de Prizren, en Peja, cuna de la cerveza local, en Gjakova, en los monasterios serbios de Decani y Gracanica, en la caótica y vivaracha Prishtina… Y es una sensación curiosa, cuando pasas la frontera de Morine, de estar y no estar en el mismo país que dejo a mi espalda.

La lengua (mayoritaria, porque también se habla serbio) es la misma, aunque con un fuerte acento “gheg”, la variante albanesa del norte (en el sur se habla “tosk”), donde la “o” suenan casi como “a”. Pero se paga en euros y todo tiene un aire más “Europa del este” y menos “mediterráneo”, (como se quejaba un colega, en Kosovo casi no se come pescado) si sirven de algo estas etiquetas. Y los jóvenes kosovares, o los “prishtineses” al menos, parecen más modernetes y más despiertos que sus colegas tiraneses.  En Prishtina hay cierta vidilla cultural (si queréis podéis añadir el adjetivo “alternativa”) que echamos de menos en la capital albanesa, tienen unos garitos estupendos (la librería café Dit’ e nat’, el Tingell tangell…), una revista que pone el dedo en la llaga (Kosovo 2.0) y habla sin tapujos en cada número de, por ejemplo, sexo (probablemente el que más repercusión tuvo, por la violenta reacción de grupos de tarugos intrasingentes) o corrupción,  y también hay bandas de rock y  conciertos y festivales (de cine, ver Dokufest; de música, el NGOM)

Parece que haber pertenecido a Yugoslavia, mal que les pese, y la presencia, ingente, de internacionales con ganas de marcha y cosas que hacer han marcado el rumbo de esta pequeña capital, en la que lo mismo puedes darte un paseo por el mercado, al pie de hermosas mezquitas, que visitar uno de los edificios más feos del mundo (su Biblioteca Nacional, según la lista de los 10 edificios más espantosos de Virtual Tourist 2009) o ver una estatua de Clinton, que saluda, como un clik de playmobil, en un extremo de uno de los bulevares. Por tener, los kosovares tienen hasta aerolíneas low cost, o sea que, a pesar de que aún quedan países por reconocer al “estado más joven de Europa” (toma tópico!) y de que sus ciudadanos no pueden moverse alegremente por el mundo sin su visado correspondiente, easyjet ya mete al país entre sus destinos para neo-mochileros (porque muchos ya no llevan mochila sino maletita con ruedas).

De todos modos, he escuchado a kosovares opinar lo mismo de Tirana, y a skopjenses sobre Prishtina o Tirana (nosotros, orgullosamente, podemos decir que tenemos nuestro Open House, y nuestro Tirana Ekspress y nuestro Cargo, y nuestro Remix, nuestro Epershtatshme, y nuestro Bunkerfest, y nuestro pescado fresco). Así que creo que al final a uno le llama siempre la atención lo “novedoso” que ve en los dos días que uno consigue arañarle a la rutina y se va fuera, pero vivir allí (y vale poner en el “allí” el nombre de casi cualquier lugar) es otro asunto.

[No voy a hablar, conscientemente, de cómo está política o socialmente el país, ni de las tensiones en Mitrovica, con su población dividida y separada, (cómo no, otro tópico) por un puente. No tengo suficiente perspectiva ni lo concozco en profundidad. Eso sí, la primera vez que viajé a Kosovo desde Albania tardé unas 7/8 horas, la penúltima vez 5 y media y esta vez 4 y media, y eso que llovía y fuimos prudentes. Al menos, las carreteras sí que van bien].

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