El sato metodológico, el salto cualitativo, el salto sin paracaídas…
Desde hoy, oficialmente, porque oficiosamente ya lo era desde hace, soy la técnica expatriada de un proyecto entre el Departamento de Español de la Universidad de Tirana y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Ya explicaré con más detalles en qué consiste, cómo avanza, con qué tropieza, qué sorpresas no da… De momento solo tengo buenas sensaciones (aunque también algunos rasguños al enzarzarme con el protocolo y la burocracia).

26 Noviembre, 2009
El salto
12 Noviembre, 2009
Monsieur Rivette. Extrañas conexiones.
Monsieur Rivette es el personaje de una historia que llevo escribiendo desde hace mil años y que no sé si alguna vez terminaré. Así sale por primera vez en el “mecanoscrito” (porque no suelo escribir a mano):
Cada película es…, es, cómo decirlo, un complot, confesaba tímidamente Paul Rivette en un extraño documental-paseo-conversación grabado para el nosecuantos aniversario de Cahiers du Cinema que vimos un día por casualidad en la tele.
Más adelante cuento el argumento de algunas de sus películas:
Cada rodaje era una tortura para todos los que le rodeaban, los actores recibían sus frases minutos antes de empezar a rodar y siempre eran frases como sacadas de un libro de aprenda español o chino o polaco usted mismo. Así que no sabían en qué tono decirlas o a quién.
Julie Martel lo contaba en sus memorias: Mi parte de guión- mutilado- en Party night no tenía ningún tipo de anotación explicativa. Es más, en la película no había ninguna fiesta ni party ni nada. Yo soltaba una especie de monólogo sobre la fiesta que iba a dar, y explicaba minuciosamente cómo llegar: Tuerza en la primera a la derecha, siga recto, coja la segunda a la izquierda, continúe recto, luego a la derecha, otra vez a la derecha, y allí cruce la avenida, entre en el cine, salga del cine y enseguida verá mi apartamento… algo así. Pero ¿a quién se lo explicaba? ¿a quién estaba invitando? ¿quién iba a poder llegar a la casa con esas absurdas explicaciones? Por eso la fiesta nunca tenía lugar. Yo, muy profesional- estaba trabajando con un maestro, qué gran honor -no repliqué, no me atreví a decirle que aquello no tenía sentido. Solté mi texto mirando a la cámara, como si cantara de carrerilla la tabla del tres en el colegio. Monsieur Rivette me miró arqueando la ceja. “Repetimos, señorita Martel, está usted diciendo estupideces pero no tiene que parecer estúpida mientras las dice”
(…)
En esa película Julie Martel acababa siendo violada por todos los gendarmes y los CSR de París mientras los invitados a la party recorrían las calles como zombies ciegos, chocándose unos con otros, cayendo en las alcantarillas o al Sena hasta que la ciudad quedaba vacía. La crítica dijo: espectacular y prodigiosa metáfora de la sociedad actual, de la deshumanización de las relaciones personales, en las que el lenguaje ha perdido su capacidad de comunicar… bla, bla, bla, con una espléndida fotografía y magistral plano secuencia de los Campos Elíseos invadidos por fantasmas ciegos.

Y resulta que de la nada me llueve que efectivamente hay un Monsieur Rivette verdadero, que no se llama Paul, como el mío, sino Jacques, y que era un director de la nouvelle vague que hacía películas de 13 horas (y enseguida me ppongo también a buscar críticas de sus películas); y me entero también de que hay otro Moniseur Rivette de ficción, en el Monsieur Pain de Roberto Bolaño, que aun no he leído pero me acabo de descagar.
Esto de la creación, la mímesis, las teorías de la literatura y demás vainas me está afectando seriamente.
6 Noviembre, 2009
Saltando pasos intermedios
He leído hoy en El País un artículo en el que me ha llamado la atención esto:
(…) en Kabul sólo se cavan fosas a pico, pala y sudor, y siempre a destajo, para introducir la modernidad: cables para el teléfono, Internet y televisión saltándose los estadios intermedios de eso que llaman progreso: gas, luz, agua, alcantarillas.
Donde pone Kabul podría ponerse Tirana. Algunas otras de las cosas que se cuentan en el artículo también podrían achacársele a la capital albanesa, aunque aquí no tengamos bombas.
Desde hace unos días, por fin, tenemos internet en casa, pero… no tenemos agua, sólo cuatro, a veces menos, horas al día, a las siete de la mañana y a las cuatro de la tarde. Y no sólo nosotros. Media ciudad está así.

Lo mismo pasa con la luz. El otro día no había electricidad en la facultad. El día estaba bastante gris y no se veía gran cosa en clase a primera hora de la mañana. Imaginad lo que se veía por la tarde, teniendo en cuenta que anochece a las cuatro y pocos minutos. Así que no hubo clase y estudiantes y profes se marcharon.
El ministro de educación comentaba el otro día en un programa de la tele que el gobierno estaba modernizando las facultades, que se estaban montando modernos laboratorios, etc. No será en la nuestra, donde la biblioteca está aún en obras (llevamos ya un mes de clases con la facultad llena de ruidos, polvo y obreros “haciendo su trabajo”. Luego le preguntaron: “si tuviera hijos, ¿los mandaría a la universidad pública o a la privada?” Casi no hacía falta ni que contestara.
30 Octubre, 2009
Hablando albanes
El otro dia mantuve mi conversacion mas larga, hasta la fecha, en albanes. Con dos chicas CHINAS!!!
Aparecieron en la puerta de nuestro flamante nuevo departamento (amueblado con los restos de los otros departamentos, que nos odian porque ya no les robamos solo alumnos, sin tambien mesas y estanterias) y miraban el tablon de anuncios un poco confundidas. Asi que les pregunte, en ingles, si podia ayudarlar, y las invite a entrar. Se habian rebautizado con nombres albaneses, como suelen hacer, no entiendo muy bien por que, los chinos. Una se llamaba Miranda, la otra Era. Y querian apuntarse a espanol.

(no son chinas, sino japonesas, pero me gustala foto)
La verdad es que las dos chicas hablaban albanes infitiamente mejor yo. Llevaban un ano estudiandolo en Pekin, con un profe albanes.
China fue uno de los ultimos paises con los que Albania mantuvo relaciones antes de aislarse en su bunker-caparazon (el momento de la ruptura lo cuenta Kadare en su novela El Concierto), y, por extrano que parezca, hay un monton de cosas que recuerdan a china aqui, sobre todo el paisaje, esas colinas redondeadas cubiertas de verde a cuyos pies se acumulan las aguas de lagos aritificiales, como la presa de las tres gargantas en pequenito…Tambien la musica popular suena un poco china, sobre todo si la escuchas nonstop en una furgoneta durate 6 horas, pero en realidad es por la escala (pentatonica?) que usan, similar tambien a la andina.
Yo les dije que el albanes lo estaba aprendiendo en la calle (ne rrugen), es que, paradojicamente, siempre he sido muy mala alumna en clase de idiomas. Eso si, aunque para las tres el albanes es una lengua “extraterrestre”, yo les saco ventaja a las chinas en una cosa: las palabras de origen latino son perfectamente transparentes para mi, (y, con un poco de suerte, algunas de origen eslavo o turko que conozco), mientras que para ellas todo es nuevo.
Como no habia ninguna lengua comun tuvimos que apanarnos en albanes. Y es que normalmente casi todos los albaneses con los que nos relacionamos hablan otras lenguas: italiano, ingles, frances, espanol… Y cuando aparecen obstaculos en la conversacion siempre se termina pasando a alguna de las lenguas comunes. Pero yo, en chino solo se decir Ni hao y shie shie (y se lo dije, claro).
Mis companeros, que nos escuchaban en el departamento, se morian de la risa: una espanola y dos chinas hablando en albanes!!!
15 Octubre, 2009
Comienza el curso
Este ano tenemos, por fin, un flamante nuevo departamento, amueblado con lo que les sobraba a los demas, con un ordenador de atrezzo, estanterias semivacias por rellenar, una banderita de Albania y un poster de Lorca en la pared. Manana lo inauguramos, tengo que hacer tres tortillas de patatas.
Me han encasquetado la Teoria de la literatura, y les he pasado un test que al final del curso volveremos a hacer.
Con lo ocupada que estoy leyendome la Poetica de Aristoteles y otras cosas se me olvidan las pequenas cosas y no quiero dejar pasar esta, que, no se por que, se me ha quedado grabada: En una de las pausas entre clases llamaron a la puerta del departamento. Por el cristalito, con los estudiantes al fondo, andando como pollitos buscando a mama gallina, se asomaban las caras curtidas de un una pareja de cincuentones con aspecto de recien desembarcados en la capital. Abrieron la puerta y nos preguntaron si aquel era el departamento de espanol. Si, este es. Entonces sacaron un papel amarillento doblado en cuatro y nos lo tendieron. Estaba escrito en arabe!!! Les miramos y se lo dijimos, pero insitian en que les habian dicho que estaba en castellano. No, no, eso es arabe. Asi que se fueron.
Eso de ir a la universidad a buscar a alguien que les tradujese lo escrito en un papel incomprensible, pero sin duda valioso, me hizo pensar en Marcello Mastroiani cuando, en la pelicula Ojos Negros, va en busca de alguien que sepa ruso para entender la carta que la duena del perrito le ha enviado.
Quien demonios les habia dicho que aquellas letras desconocidas eran espanol? Que pondria en aquel papel amarillento?
28 Septiembre, 2009
Literaturas perifericas
Anoche, en mi flamante nuevo piso, insomne, oyendo a los grillos y las ranas del parque, le di un buen tute a uno de los libros con los que hemos vuelto cargados a Tirana. De camino a Babadag, del polaco Andrej Stasiuk. Es un libro sobre muchos viajes por la Europa de la periferia, Hungria, Polonia, Ucrania, Rumania (Babadag es un pueblito rumano, cerca del desierto el baragan de Istrati en el que los cardos arrastrados por el viento marcan la ruta para huir).

Stasiuk habla de un mapa ajado en el que las dobleces y arrugas se convierten en nuevos itinerarios y se borran lugares, como se borran cuando recorres esas tierras al ritmo del tren traqueteante. A mi, que he hecho alguno de esos viajes, que he sentido, olido, escuchado, esos acentos, sabores, colores, paisajes… me tiene atrapada.
Otras literaturas perifericas, en la mochila sin deshacer aun, el ucraniano Yuri Andrujovich, del que ya me lei Doce anillos y que ademas firma, con el polaco, un libro que tambien anda enredado con lo calcetines, Mi Europa.
17 Septiembre, 2009
Teoría de la literatura
Ayer salí a estrenar mis botas y mi chubasquero por Madrid. Fui con una amiga a comprar las entradas del cine mientras los chicos veían el baloncesto en casa. Luego fuimos a la casa del libro a por algo para mis clases de Teoría de la literatura, la asignatura que me han “endosao” para este curso en la universidad. Revolviendo entre libros de crítica feminista, deconstrucción, el clásico de Aguiar e Silva… me acordé de cuando me tocó a mí como alumna escuchar las lecciones, más o menos leídas de hojas amarillentas, del profe de la facultad. Y me acuerdo de cómo me “enfrenté” a él en el examen final, de lo rojo que se puso cuando le llevé la contraria, de las cabezas gachas de mis compañeros sobre los folios, de la cara que puso cuando le dije que me iba sin hacer el examen (“y eso que me lo sé”, chulita yo),de sus disculpas al cabo de unos días cuando me lo encontré por casualidad en la biblioteca (“Puede usted examinarse esta semana si quiere”. “No se preocupe, ya me presento en septiembre, como todos”).
Al final me dejé 35 eurazos en un tocho de Jordi Llovet y anoche le di un buen tiento. Introducción, qué es literatura, autor y aurotía, lector… No está mal. Que antes todo era Poesía (poieo=hacer) pero que a finales del XVIII, (el Romanticismo fue una época para marcar el antes y el después) se empezó a usar la palabra Literatura (que viene de litera=letra). Que en la palabra literatura viene implícito el lector y que por qué no estudiar también la historia de la lectura. Y para las primeras páginas- lecciones, qué es literatura, por qué un texto es literario o no lo es, si se puede aplicar un método científico para estudiarla, analizarla, abarcarla… esas cosas les soltaré a mis alumnos.
Ayer, con el libro debajo del brazo nos encontramos con Javier Krahe por la calle y le seguimos, y descubrimos dónde vive. Iba a por tabaco, cómo no. Y luego nos metimos en el Palacio de la Prensa a ver Gordos.
Son las cosas que nos tienen entretenidas las últimas tardes en Madrid antes de volver a Tirana: librerías, cine y/o teatro, amigos y callejeo por la ciudad. Lo que luego echamos de menos.
(se aceptan sugerencias para preparar la asignatura)
9 Agosto, 2009
A la biblioteca a por tebeos
Es una de las cosas que más hecho de menos en Tirana, ir a la biblioteca.
Cuando estaba en casa de mis padres la que más cerca me pillaba era de la de la calle Azcona, ahora, la de Puerta de Toledo.
De entre todos los libros que cojo, presto, devuelvo, ojeo… tal vez lo mejor sean los cómics.
Son tan caros que si no fuera por la biblioteca no habría leído jamás a Sfar, a Sacco, a Delisle, a Peeters, a Moore, a Taniguchi…

Lo último que he sacado, Crónicas Birmanas, Las olivas negras, El Local.
Además es un lujo poder leer a muchos- y seguirles – en la red: el propio Delisle, Gipi, Joaquín López Cruces, y que en sus barras laterales o navegando sin más descubres a muchos más… (por ejemplo, franceses).
Lo raro sería que no me diera por dibujar a mí también a veces.
Felices vacaciones!
29 Julio, 2009
Llamar
Y siguiendo con el rescate de cuentos, ahí va otro:

Llamar, llamar por teléfono. Imagina, sólo hay que marcar, marcar y dan igual los números, a ver lo que sale. Y un día vas y marcas un teléfono, el tuyo, y suena la primera señal. No es el sonido que esperabas, creías que saltaría enseguida el pitido nervioso y acelerado de que comunica. Y esperas. Ruido eléctrico, ecos de conversaciones perdidas…, escucha…, segunda señal. Espera. Silencio artificial de aparato en off. Tercera señal. ¿Quién crees que va a contestar, tonto? Estás llamando a tu casa, a ti, al otro lado del cable del teléfono, un otro tú, también en calzoncillos, despeinado, sin nada que hacer, rascándose la nuca y jugueteando con la zapatilla, medio salida del pie. Tienes un agujero en el calcetín. Otro tono más, vas a colgar, te sonríes, absurdo. Y justo antes de dejar el auricular en su sitio, escuchas el ruido de un teléfono que se descuelga y una voz que sale de dentro. Pero te da mucho miedo y sueltas el auricular y se cae, el otro debe haber oído el estruendo del chocar contra el mueblecito y el suelo, el cable estirándose y encogiéndose y la voz subiendo y bajando. ¿ Hola? ¿ sí? subiendo y bajando al ritmo del cable retorcido que no se queda quieto. Y tú aterrado al lado. No sabes qué hacer. No piensas contestar pero tampoco quieres colgar. Has reconocido tu propia voz, un poco deformada por las líneas. Y piensas que si no respondes, ese tú de alguna parte se quedará eternamente preguntando ¿diga? ¿quién es? Porque él, como tú, ha reconocido cierta respiración vacilante, ha tenido la sensación de estar sujetando el teléfono por los dos extremos del hilo, como cuando jugabas con aquel teléfono hecho de yogures vacíos y lavados, unidos por una hebra de lana azul.
17 Julio, 2009
Instrucciones para llorar letras
Me he pasado dos días en mi antigua habitación, en casa de mis padres, ordenando, tirando y encontrando cosas. Entre los apuntes del instituto y de la facultad, que han ido a parar a la basura, me topé con dibujos y cuentecillos que debí escribir entre los 14 y los 21 (cuando empecé a pulular por esos mundos). Este no sé de cuándo es, pero estaba en unas hojas un poco amarilleantes ya, y aunque se le note bastante el influjo cortazariano, creo que no está mal y me ha dado por rescatarlo y colgarlo aquí:
Es casi imprescindible saber llorar normal antes de aprender a llorar letras. llorar normal lágrimas de agua y sal es una cosa que en teoría todo el mundo sabe hacer. La gente llora porque ha perdido algo, porque no tiene lo otro, porque quiere cosas… Esta es la forma de llorar más descafeinada, se llora pero casi de mentiras, a veces hasta se hace sólo ruido y no caen lágrimas, y el ruido, los quejidos y sollozos son más tímidos o más exagerados según sea la cosa que queramos. Cosas. Llorar por cosas es traicionar el arte de llorar.
Cuando se llora por otra gente o por uno mismo, o por una idea, uno se acerca al ejercicio puro de llorar porque sí. Pero llorar porque sí no significa llorar por Nada o llorar por Todo. Por Nada no se derramaría ni una gota y por Todo nunca se terminaría de llorar, y no se trata de eso. Además no se puede improvisar. Uno tiene que sentir de repente pero poco a poco a la vez un nudo en el estómago, como si se tuviera dentro algo que quiere salir y no encuentra el camino. Ese algo son las ganas de llorar, que nacen al mismo tiempo en las tripas, el pecho y la cabeza ys e juntan y no saben por dónde se sale. Para que sea un llanto verdadero esta sensación tiene que durar un rato, hay que sentir las ganas revolviéndose dentro, arañando, buscando la puerta de las lágrimas, los ojos. Cuando las ganas encuentran el camino de los ojos sientes una especie de vértigo ligero, dejas de ver claro, tus ojos se llenan de nubes y llueve por ellos, despacio, tranquilamente. Asoma una gota por la esquina del ojo y se escurre hacia abajo, y ya está.
Ahora es cuando empieza lo difícil, lo de llorar letras. Hay que concentrarse mucho y dibujar letras con las lágrimas que salen, vamos, que hay que conseguir que las lágrimas tengan forma de letra. Al principio no es necesario que las letras que resulten formen palabras. Con un poco de práctica se deja uno de concentrar en letras para pensar en palabras y, con un poco más de ejercicio, de las palabras se pasa a las frases.
Hay que poner especial atención para no desperdiciar las lágrimas-letras, así que lo ideal es ir metiéndolas a medida que salen en frasquitos de cristal, con cuidado de no mezclar unas palabras con otras. Si las lágrimas-letras caen en otra parte, por ejemplo sobre la mesa, por unos segundos podrán leerse pero al poco se secan y ya no se leen más. Por eso es importante conservarlas en tarros, si es que se ha llorado con argumento. Cuanto mejor sea ese argumento por más tiempo se mantendrán legibles las lágrimas-letras.
De todos modos, nunca intentes llorar, ni letras ni lágrimas, por propia voluntad. Tenemos dentro un depósito de lágrimas que va llenándose a la vez que pasan los días: algunos días sólo caen gotas diminutas, otros días el caudal aumenta hasta el doble. Sólo cuando el depósito está lleno, o cuando se presiente que no van a caber más lágrimas almacenadas, se abren las compuertas y se llora. Por eso a veces, cuando hace mucho tiempo que no lloramos, porque no hemos tenido motivos, o porque no hemos querido llorar, sin saber muy bien por qué, un buen día nos encontramos llorando desconsoladamente, como nunca hasta entonces habíamos hecho. Y nos preguntan si estamos tristes, o nos dicen que no es para tanto, intentan consolarnos y no saben de qué, y nosotros lloramos sin remedio hasta que el depósito se vacía y ya está listo otra vez para ir recogiendo las gotas del dolor grande o pequeño de cada día.
Esas lagrimillas que brotan a veces cuando bostezamos indican que el depósito está rebosando. Aprovechar esos momentos para practicar es muy recomendable. No es bueno estar mucho tiempo sin llorar, de tristeza, de dolor, de rabia o de alegría, así que controlar el nivel del depósito de lágrimas es necesario para prevenir riadas e inundaciones de consecuencias imprevisibles.
Una vez que hayas llorado, ríe.












