La Bucuresti

Estamos en Bucuresti, al fin, después de tres años. El reencuentro con la ciudad y sus gentes, usos y costumbres ha sido feliz. Volver a recorrer sus bulevares inmensos y grises, volver a pisar la nieve negra, volver a escuchar esas frases familiares (“”poftim?”, nu avem”, “pe cine cautati?”…), volver a montar en sus autobuses olorosos… uno a veces se pregunta cómo diablos se le coge cariño a un sitio como este, pero se le coge. Y te tomas unas ursus, te comes unos merdenele o una gogoasa o una ciorba de burta, saludas con un sarutmina a la ascensorista de la lapteria (que sigue allí!!) y te reconcilias con la ciudad, con el país y con el primero que te ensñea sus dientes de oro.
Hoy hemos quedado con una vieja amiga, Andrea. Después de un tiempo en Alemania “se a intors la Bucuresti”, y está parlanchina y pizpireta como siempre, ha sido gracioso encontrarse.
Estamos en casa de nuestro colega Alex, salimos de birras y escuchamos las batallitas de Joan, el lector de catalán, y Pilar y Mihai nos ponen al día de los cotilleos de la universidad y el cervantes y le dan un toque pintoresco y humorístico a lo que se cuece aici, “la noi”.

(la foto sale de aquí)

Han subido muchísimo los precios, y se han multiplicado los bancos en las calles de bucarest, cosas de la Unión Europea y del capitalismo galopante. Las niñas llevan otras pintas y hay un poco más de diversidad entre la gente, pero a parte de esto, a simple vista, las cosas no han cambiado demasiado. Parecemos abuelos que a cada paso van recordando lo que pasó una vez aquí, mira tú en este portal vivía noséquien, aquí nos encontramos otra vez con este otro…
El lunes nos volvemos pa Tirana, a ver cómo nos la han dejao, que es que te vas unos días y te arman una como la de Kosovo/a…

Viajes

Mañana salimos de viaje, aprovechando que hasta marzo no recomienzan las clases y que las últimas reuniones con el resto de profes de español están siendo productivas (estamos en pleno proceso de definición del programa de los estudios de español de la futura titulación de la universidad, cosa seria!).

La ruta es la siguiente: Tirana – Belgrado, en avión, Belgrado – Bucarest, en tren.

Son fechas curiosas estas para parar por Belgrado, más cuando se viene de Albania, por la inminente proclamación de la independencia de Kosovo/Kosova. Veremos cómo están los ánimos por allí. Y de paso aprovecharemos, a la vuelta, para disfrutar del festival de cine, tan escasos y hambrientos nos tienen en Tirana…

Regresar a Bucarest, donde pasamos tres años, después de un tiempo va a a ser curioso también. Reencuentros con los amigos y los espacios. Y frío y nieve, que ya casi los tenemos olvidados.

A la vuelta, más.