Noticias desde #Sarajevo

(Este texto lo empecé a escribí ayer para un periódico español, querían una visión “sobre el terreno” para contraponer a tanta noticia de agencia sobre lo que está pasando en Bosnia estos días. Me dijeron que seguiríamos en contacto si pasaba “algo”. Pero como ya nadie quema nada en las calles de Sarajevo y la protesta se hace pacíficamente no es noticia. Así que, con algunos añadidos, aquí lo suelto y lo iré actualizando a medida que me entere de más cosas)

“Lo de primavera bosnia”… será primavera por las temperaturas. Es un invierno raro este en el que apenas ha nevado.

Me da bastante pena que muchos artículos que leo estén llenos de clichés (Bosnia=guerra) y frases sensacionalistas como “30 años después de la inauguración de JJOO de invierno, en Sarajevo se ven imágenes de violencia como estas…”. Da la sensación de que la inmediatez de la noticia dé autorización a todo el mundo para hablar sin saber. Yo la primera. No tengo ni idea de lo que pasa. Sólo llevo unos meses en la ciudad y no hablo todavía la lengua, de modo que mucho de lo que pueda contar es lo que he visto en la calle, lo que me han contado aquí los amigos y lo que he ido leyendo y viendo por internet y los medios de comunicación.

La cosa empezó en la ciudad de Tuzla y se ha ido extendido por el país debido a la violenta respuesta policial. A las reivindicaciones de los trabajadores de Tuzla se le ha sumado por una parte el descontento de un país donde la gente se siente frustrada e impotente ante el inmovilismo y la falta de responsabilidad de sus gobernantes y por otra, por la terrible situación económica que atraviesa el país.

En Sarajevo ya hubo protestas el jueves y se quemaron incluso algunos contenedores, pero no había mucha gente y sí bastante policía, ni siquiera trascendió a los medios. El viernes hubo manifestaciones de apoyo a los trabajadores de Tuzla en Sarajevo y otras ciudades (Zenica, Mostar y Banja Luka), de modo que la reacción inicial de muchos fue de emoción y hasta alegría al ver que todo el país, sin importar la religión o la pertenencia a uno u otro grupo, empezaba a reaccionar. Algo similar sucedió en junio con la llamada “bebolucjie”, cuando, conmovidos e indignados por el fallecimiento de Berina Hamidovic, una niña de tres meses que no pudo ser tratada a tiempo por la inmovilidad del gobierno, los bosnios salieron a manifestarse y a pedir cuentas a sus políticos.

La manifestación de Sarajevo reunió a  varios centenares de personas en la zona de Skenderija, frente al edificio del gobierno cantonal (no el palacio presidencial, como dicen los medios, ¿qué palacio?). Yo pasé por allí a eso de las 13.30 y había unas doscientas personas y muchos curiosos. Justo frente al edificio, al lado del puente que cruza el Milijacka, hay una parada de tranvíaque estaba llena de gente, era más o menos la hora de salida de las escuelas e institutos de la zona. Estuvimos un rato parados observando entre la multitud hasta que vimos cómo volaban adoquines y se producían algunas cargas policiales y la gente corría. Mi impresión es que había muchos chavales descontrolados en una atmósfera como de salida del estadio después del partido.  Nos fuimos a nuestros quehaceres y al volver a casa notamos el olor a quemado.

foto de mi compañera @VRuizT

Luego supimos que los manifestantes más osados habían hecho frente a una policía poco decidida a intervenir, consiguieron entrar en el edificio y prendieron fuego en el interior. Los bomberos no lo tuvieron fácil para acercarse al lugar porque las calles estaban cortadas, y el humo alarmó a la ciudad. La gente comentaba que ver así Sarajevo les recordaba a escenas vividas en los primeros días de la guerra.

Con la ciudad conmocionada, a la vez que caía la tarde, las calles se iban vaciando. A las 19.30 todo estaba tranquilo, aunque el incendio seguía activo y el humo se seguía viendo y oliendo. En casa, por la tarde, estuvimos pendientes de la tele, de los periódicos en internet y de las redes sociales, y hablando con los amigos de Sarajevo, asegurándonos de que todo el mundo estaba bien y tranquilizando a los familiares y amigos, alarmados por el sensacionalismo de los titulares que empezaban a circular por los medios fuera del país. En las redes sociales muchos lamentaban la deriva violenta de la manifestación.

Por la noche salimos a dar una vuelta y la ciudad estaba desierta, nos tomamos una cerveza en un bar casi vacío y volvimos a casa pensando en qué nos traería la mañana siguiente.  Las imágenes del día después han sido tristes: un coche quemado volcado en el río; quioscos y paradas de tranvía destrozados. Los periódicos hablaban de la calma tras los disturbios, de la condena de la violencia…

Pero empieza a haber consecuencias: En Tuzla ha dimitido el gobierno regional y se han hecho oír las demandas de los manifestantes, y lo mismo sucede en otras ciudades del país. Hasta en Sarajevo ha dimitido el primer ministro del Cantón, Suad Zeljkovic.

Muchos curiosos se han acercado a ver los edificios que ardieron ayer. Ha habido una iniciativa ciudadana para limpiar, recoger y arreglar los destrozos de la víspera.

La Basçarsija, el centro viejo de la ciudad hoy tenía e aspecto de un sábado normal. Me ha dado la sensación de que la gente necesitaba salir de casa y encontrarse para comentar lo sucedido con calma.

Leo en internet que la gente se está reuniendo de nuevo frente a los edificios institucionales de ayer. Piden la dimisión del gobierno y la puesta en libertad de los detenidos del día anterior (muchos, menores de edad). Quieren una protesta pacífica y dicen que harán frente a los “hoolingans” que reventaron ayer la manifestación. A ver en qué queda todo esto.

……..

Hasta ahí llegaba el texto que escribí ayer. Hoy, a las 12 la gente volverá a reunirse pacificamente en las calles de Sarajevo y han anunciado que mañana está prevista una manifestación de apoyo en Belgrado. Ya he leído yo por ahí que lo de la “primavera bosnia” podría convertirse en “primavera balcánica”. En Kosovo los universitarios llevan varios días protestando. Y Bulgaria desde el año pasado no ha parado de salir a la calle…

……..

En las redes sociales hay mucho movimiento, la gente manda sus mensajes y sus fotos, por ejemplo, a esta página, 50.000 ljudi na ulice za bolje sutra (50000 personas en la calle para un mejor mañana)

Algunos artículos que me han gustado:

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Por esos cielos balcánicos

21 de diciembre.  Tres españolas (una de ellas con un gato llamado UFO, rescatado de la calle y con su flamante documentación en regla) vuelan desde tres capitales balcánicas, Sarajevo, Pristina y Tirana, camino de casa para pasar las vacaciones de diciembre. Las tres van a coincidir en un aeropuerto. No lo habían planeado y se han alegrado mucho de saber que volarían juntas en el último tramo. “Será como estar más cerca de casa”.

Las comunicaciones por aire entre España y los Balcanes nunca han sido muy buenas. No hay apenas vuelos directos y el mapa de las posibles escalas se dibuja y desdibuja al compás de las modas y temporadas turísticas y los vaivenes económicos que mueven el mundo. Hace unos años el encuentro prenavideño habría sido, sin duda, en algún aeropuerto italiano o alemán, en el que los cooperantes, los profesores de español, los consultores de instituciones internacionales y los diplomáticos se mezclaban con los erasmus cargados de panettones. Hubo una época en la que el aeropuerto más concurrido por los expatriados (asco de palabra!) españoles fue el de Budapest.  La Malev tenía buenos precios y un aeropuerto no demasiado mastodóntico donde se podía fumar, para que la transición entre los Balcanes y la Europa civilizada fuera más suave, y además daban de comer. Nada de “dolci o salatini” alitalienses o de bocadillos de nada como los que daban en KLM (con las que también se viajó mucho hacia el este en una época). Pollo, gulash, arroz con verduras, pan… Pero las aerolíneas húngaras quebraron. Fue una especie de aviso. Algo iba mal en occidente. Las low cost todavía no han terminado de desembarcar en los Balcanes (easyjet tiene algunos vuelos desde Belgrado, Zagreb, Split o Pristina, pero ninguno aterriza en aeropuertos españoles) .

Todavía queda gente que sigue volando por Alemania. Pero los que lo hacen casi siempre viajan en primera y sus billetes los ha reservado la empresa sin mirar el precio. Las conexiones de los hispano-balcánicos que se compran ellos mismos el billete, mirando los céntimos y los kilos de equipaje permitidos, pasan ahora mismo por Estambul.

Me paro a pensar si habrá una lectura geopolítica, o socioeconómica, o lo que sea, en este asunto. En esto de que todo vuelva a pasar por Estambul, el ombligo del mundo, civilizado o no. Y es que Turquía viene pisando fuerte. Y en los Balcanes se nota su presencia en muchos otros aspectos: la televisión, donde las telenovelas turcas están desbancando a las latinoamericanas; las escuelas en las que se puede escoger el turco como segunda lengua extranjera, gracias a hábiles acuerdos entre ministerios; los centros comerciales y los bancos; y los aviones.

Mi avión ha salido tarde de Sarajevo. La eterna niebla sarajevita es la culpable, el efecto valle que envuelve el aeropuerto de Butmir en telarañas lechosas, que lo retrasa todo. Y he perdido mi vuelo. Y no me he podido encontrar con las amigas. Y sigo todavía lejos de casa. También la amiga que venía de Pristina ha tenido problemas con su vuelo y no ha llegado a tiempo a Estambul. A mi alrededor gente de todos los colores y con vestimentas de todas las estaciones del año intenta echar una cabezadita en los rincones que dejan libre las tiendas duty free. Enfrente mi hay un chico roncando despreocupadamente. Lleva una camiseta en la que pone PUNK y sobre él hay un cartel enorme de perfume en el que el cielo es rosa y las nubes de algodón de azúcar.

¿Cuántos españolitos, como una servidora, estarán ahora mismo en otros aeropuertos intentando volver a casa? (donde “casa” significa sobre todo la casa de los padres). Es curioso ver cómo nos vamos reagrupando. Allá donde se habla más a gritos es donde está la puerta de embarque a Madrid, a Barcelona o a Málaga. Los monitores que tengo más cerca anuncian vuelos  a Tashken y otras ciudades que no sabría bien situar en un mapa mudo. Se acerca la hora de embarcar y cada vez hay más gente a mi alrededor y más reconocibles son los acentos y las conversaciones. Y me sorprendo observando, más bien cotilleando,  los reencuentros de otros que no han perdido sus vuelos: “Ay, qué ilusión verte. ¡Cuánto tiempo! ¿Y dónde estás ahora? He salido a las cinco de la mañana de Pakistán…”

Felices vacaciones y felices fiestas.

[Este texto se escribió el día 21 de diciembre, entre avión y avión]

[Revista Balcanes] El gato que viaja por los Balcanes (y el mundo)

Me lo encontré el primer día que llegué a Sarajevo. Sostenía una regadera a la puerta de una vieja casa en el barrio de Bjelave. Regaba las flores junto a un muro desconchado y sonreía. Le hice una foto, un poco de extranjis. Salió bastante desenfocada. Me lo volví a encontrar días más tarde en un callejón entre dos bloques cerca del río. Y lo vi de nuevo en el tercer piso de una casa en el centro. Llevaba unas alas como de disfraz de angelito. Y ayer volví a verlo, siempre sonriendo, en las ruinas de un edificio en las colinas de Trebevic. ¡Es que está en todas partes!mchat(para leer el artículo haz click en la imagen)

 

[Revista Balcanes] Bienvenida a Sarajevo #DiariodeSarajevo

“No he hecho turismo todavía, más que el imprescindible; tengo mucho tiempo por delante y cuando vengan las primeras visitas ya entraremos en museos, casas típicas otomanas, mezquitas, túneles, y subiremos a las pistas de bobsleigh de las Olimpiadas del 84, ahora abandonadas.

Tampoco quiero que lo poco que conocía de Sarajevo antes de llegar, es decir el cerco, los francotiradores, la guerra, sea el único filtro a través del que conocer mi nueva ciudad, aunque los cementerios, las fachadas tiroteadas y las huellas de los morterazos estén por todas partes para que no lo olvides”.

(leer el artículo completo)

Portada   Revista Balcanes2

Con este artículo se inaugura el Diario de Sarajevo, mi colaboración en la Revista Balcanes, una revista recién nacida que quiere “dar a conocer la región mediante la visión y experiencia de los que viven, trabajan, viajan, leen, y se interesan por esta región de Europa”. Detrás de ella está la ong Probalkanes, con Ginés Alarcón a la cabeza y colaboradores de lujo como MIguel G. Lázaro, de Balkanidades. Es un honor participar en esta aventura.

Deshaciendo maletas

Con septiembre llega siempre el nuevo año (no en enero, como marca el calendario) y esa “odiosa” vuelta al cole. Por delante, los exámenes de septiembre, ver qué asignaturas nuevas y horarios nos deparan los encajes de bolillos del departamento en la facultad de lenguas extranjeras de Tirana, darle cuerpo y contenido a una nueva asociación cultural (de la que ya hablaré más adelante).

Además, la fantástica noticia de la publicación del libro El español en la maleta, recopilación de relatos escritos por profesores de español por el mundo. Sobre la génesis del libro y sus vicisitudes, podéis echarle un vistazo a los blogs de algunos compañeros: palabras tendidas al viento, la ciudad de los caminantes, vida de profesor. Esquema Ediciones se arriesga con esta aventura que nació en internet y salta al papel en su primera publicación. A partir del 14 de septiembre. Qué ganas de tenerlo en las manos.

Hace dos años

Hace dos años escribí esto.
No han cambiado mucho las cosas. Ya ha empezado el calor, los puestos de fruta callejeros se llenan de fresas y cerezas, la oposición está de manifestaciones (con huelga de hambre incluida). Los alumnos se revuelven inquietos en sus asientos en clase y yo les convenzo de que cinco minutos más y ya acabamos. ¿Cosas distintas? Esto, y esto. Y muchas otras cosas, en realidad. Pero, leyendo lo que escribí hace dos años tengo la sensación de que todo es cíclico.

Esto lo escribí hace bastante más tiempo:
“No es la primera vez que vuelvo, me he marchado muchas veces y siempre regreso. Condenado para siempre por haber lanzado la moneda en el pozo equivocado o en la fuente monumental de cualquier ciudad del mundo, rodeado de turistas que también lanzan la suya. Clin, clin, clin, clin en muchos idiomas, o en uno solo, el del dinero.
Dicen que durante muchos años todo el dinero que los visitantes arrojaban a la Fontana de Trevi era recogido por un mendigo de la zona. Luego il comune decidió que no estaba bien que una sola persona se estuviera haciendo rica a costa de las bellezas de la ciudad y de la estupidez de los turistas. ¿De dónde ha salido esa absurda costumbre de arrojar monedas al agua? ¿En qué película aparece? Vacaciones en Roma, La dolce vita, ya estamos con las películas…
Yo me he convertido también en el mendigo recogefortunas de mi Roma particular, el mendigo de la única moneda que permanece en el fondo de un cubo de playa. La recojo por la noche cuando nadie me ve. Y la vuelvo a tirar al cubo. Hace un pequeño plop y se deposita en el centro, esperando a que mi mano la rescate. No me hago rico, pero regreso una y otra vez, soy el eterno retorno. Y me volveré a largar. “