Tres experiencias de clase y un prezi

Hoy me ha tocado presentar algunas experiencias de clase con blogs, wikis y redes y sociales en un congreso que se organizaba en la Facultad. La presentación sin el artículo se queda un poco coja, pero como es mi primer prezi lo pongo porque “me llena de orgullo y satisfaciión”. Aprovecho para soltar algunos sapos y culebras sobre este tipo de saraos que en general son un tostón auténtico, aunque a veces haya cositas interesantes como que surjan conversaciones, en los márgenes de cada ponencia sobre todo, o como que los estudiantes, normalmente espectadores pasivos de conferencias y congresos, participen.

He hablado, así, muy por encima, de tres actividades desarrolladas a lo largo del semestre pasado en la asignatura de Comunicación Turística (con su introducción correspodiente sobre la web 2.0, las TIC y las TRIC (Elisa Hergueta me dio la idea), la competencia digital, etc. De las tres actividades que he presentado, una resultó un fiasco, otra se quedó a medias y otra, sorprendentemente, un éxito.

[actualizo (2/07/2012): en las Actas del Congreso se puede leer el texto completo: “EXPERIENCIAS DE AULA: WEB 2.0 EN LA CLASE DE COMUNICACIÓN TURÍSTICA“, en la página 184]

Un vídeo, muchas ideas para clase

Ideas para la explotación en clase de este vídeo:

Este vídeo forma parte de la campaña publicitaria de una escuela de lenguas extranjeras.

Versión clásica: la protagonista del vídeo escribe una carta a sus amigos relatándoles su estancia en Barcelona (práctica de los tiempos de pasado).

Versión tic: la protagonista del videos tuitea/cuenta en facebook lo que va haciendo y aprendiendo en su estancia en Barcelona  (práctica del presente).

Otra idea: pedir a los alumnos que graben un video similar de su ciudad y lo editen añadiéndo las palabras que crean más significativas.

El vídeo me ha recordado a los planteamientos del enfoque léxico y al formato de algunos materiales, como los del manual Bitácora.

Canciones como estímulo y otras ideas para clase

En el libro que estamos usando en clase tocaba ayer la archimanida lección de las tapas y los bares y mientras preparaba la sesión me acordé de una canción de El combo linga en la que se cantan nombres de tapas y raciones y pensé en llevarla a clase. Entonces salieron el angelito bueno y el diablillo travieso a aconsejarme explotaciones didácticas. El angelito bueno me decía que podría preparar una letra con huecos para que anotaran los nombres de algunos de los platos mencionados, pero que mis estudiantes (de A2) no iban a entender nada del texto de la canción y que eso les podría estresar. El diablillo me propuso que no lo planteara como un ejercicio de comprensión auditiva sino como un estímulo a la conversación, me pasó un vídeo de youtube en el que con una sucesión de diapositivas se ponía imagen a cada los platos. Así que le hice caso y  lo llevé a clase (5 minutos antes estuve peleándome con todos los cables del proyector, el portátil y los altavoces). Les dije a mis chicas que escucharan la canción tranquilamente y que se fijaran en las imágenes.

¿Qué plato de los que han salido os gustaría probar?

Volvimos a ver el video, con la letra, y así pudieron identificar por escrito el nombre de las tapas que más les habían llamado la atención.

Ni loca me habría dedicado a explicarles todas las recetas de todas las raciones que se nombran en la canción. Habría salido una lista interminable de alimentos y modos de preparación larguísima e innecesaria. Les expliqué que sólo podían pedir aclaraciones de una de las tapas,así que tenían que escoger una compleja, que no hubieran podido identificar con las imágenes. El resto, si les interesaba, podrían buscarlo en el diccionario en casa.

Y como ya había conectado todos los trastos, aproveché para hacer el visionado de otro video que siempre había querido usar en clase: un fragmento de splunge que sucede en un bar y en el que las frases se terminan con gestos.  El angelito bueno también me había desaconsejado usarlo: hablan muy deprisa, usan formas verbales que todavía no habéis dado. ¿por qué no te buscas un video con un diálogo prefabricado en el que los actores vocalicen bien y a menor velocidad?

Pero, como nos han explicado mil veces, la dificultad debe residir en la tarea, no en el texto. Así que le hice caso al diablillo travieso.

Les pedí a los alumnos que observaran el video. Después de verlo la primera vez (incompleto, lo cortaba antes de la última intervención de Loles León) hablamos de sus primeras impresiones: ¿dónde sucede la historia? ¿cuál es la gracia del sketch? Luego volvimos a ver el video. Los alumnos anotaron qué les pasa o qué es lo que quieren cada uno de los personajes. Después de la puesta en común y de la explicación de todos los gestos, les entregué la transcripción de lo que dice Loles León al final y les pedí que intentasen completar por escrito sus palabras. Y al final lo comprobamos viendo el fragmento que nos faltaba. Nos sirvió para reflexionar sobre algunas estrategias de la comprensión auditiva (audiovisual), sobre la importancia de los gestos y de conocer el contexto en el que se dan lugar las conversaciones. Y hablamos sobre muchas otras cosas más. La clase salió sola. Y cuando suceden cosas así uno se va a su casa más contento.

Las palabras que faltan

Últimamente he estado leyendo algunos textos sobre el enfoque del léxico en el aprendizaje de lenguas extranjeras y además me ha tocado ocuparme de la traducción al español/revisión de un par de textos para el aprendizaje de albanés. Así que ando dándoles vueltas a estas cuestiones.

De los textos que me han encargado, uno es un manual de esos de “aprenda X sin esfuerzo” y el otro forma parte de una guía de conversación multilingüe.

El manual original que ma ha tocado traducir al español es infumable. Abre con unas páginas de información sobre la lengua (origen, fonética, morfosintaxis) con explicaciones tan irrelevantes como “Las oraciones interrogativas sirven para hacer preguntas” y tan confusas que dudo que quien se moleste en leerlo pudiera entender algo. El resto está montado a partir de pequeños diálogos, estereotipados y artificiales, y de temas tipo “en el restaurante” o “el tiempo libre” y de ejercicios de huecos y de transformación. Cuando le comenté a quien me hizo el encargo que en el manual “se había quedado anticuado”  (por ser educada y no decir que era una mierda) me dijo: Sí, tienes razón, pero es lo que tenemos… Y cuando seguí explicándole que, por ejemplo, no tenía sentido hacer una lección con el título de “en la estación de tren” y diálogos sobre horarios de trenes, andenes, revisores… porque en Albania nadie, pero nadie, viaja en los abandonados trenes postcomunistas me contestó: “Bueno, ya, pero aunque nadie viaje en tren, sí que existe”.  He hecho lo que he podido.

El otro encargo era corregir la parte albanés/español y español/albanés de lo que supongo será una guía de conversación multilingüe (ahora que por fin los albaneses pueden irse de turismo por la UE). Después de echar un ojo a las primeras páginas me di cuenta de que era una traducción cutroncísima del inglés, porque ningún albanés ni español tendría nunca la necesidad de pedir en un bar de Albacete o de Elbasan “peshk me patate”, o sea pescado con patatas, pero sí pedirían “fish and chips” en Stratford-upon-avon. Y porque lo del “boleto/billete redondo” sonaba sospechosamente a “round trip”. La selección de vocabulario y expresiones es tan pobre que, por ejemplo, ningún turista español encontraría en la sección de “restaurante” de su guía cosas tan típicas como el raki (aguardiente) ni los qoftes (especie de filetes rusos alargados  y a la parrilla) o el byrek (un tipo de hojaldre con relleno salado) o al intentar presentarse y repetir la frase del librito recibiría como respuesta caras de “¿pero qué dice este guiri?” porque en vez de decir “quhem filan” (“me llamo fulanito”) diría algo como “mi nombre es…”, que es la traducció literal de “My name is…”, construcción posible en albanés (y en español) pero inusual.

Mis sugerecias esta vez también han caído en saco roto: “Limítate a corregir la ortografía y las palabras masl traducidas, pero no añadas ni quites nada”. Por lo menos he negociado que me paguen un poco- muy poco- más.

Qué cutrez.

Por otra parte, con mis chicas de A1 estuvimos haciendo el otro día repaso de lo que hemos visto con un ejercicio muy práctico: rellenar el perfil de facebook de un personaje que nos estuvimos inventado. Ahí sale todo lo que se debe saber en A1: datos personales, descripción física, uso del presente… Les encantó hablar de facebook en clase (lástima de conexión a internet, que no tenemos, así que lo hicimos en papel) y fue una actividad útil de verdad.

¿ No se trataba de que el alumno (sus necesidades e intereses) fuese el centro del proceso de enseñanza y de que las actividades reprodujeran situaciones de comunicación reales? Este tipo de ejercicios debería estar en los manuales, en las primeras lecciones, y también palabras como “nombre de usuario”, “abrir cuenta”,  “contraseña”…  Otra vez, hablando de lo que llevan en el bolso, mis chicas sacaron otras palabras que no están en los manuales: compresas, pañuelos de papel… Sin embargo en la página 5 del manual que usamos (y que en general no está demasiado mal) salen las palabras tiza (en mi aula la pizarra es de rotulador, pero esta palabra no venía), sacapuntas , regla…

Para terminar, una sugerencia para autores de manuales: En la lección de las conversaciones telefónicas, cambien los diálogos. El de ahora es, mayoritariamente a través del móvil y empieza así: A: ¡Hey, hola! / B: Hola, ¿dónde estás?… Ya no hay Diga ni quién es. Y expliquen como se dice llamada perdida, mensaje, “hazme un cuelguing”…

En clase de A1

Hacía bastante tiempo que no daba clase a “debutantes”. Inicial se dice en albanés “fillestar” y siempre me ha hecho mucha gracia eso de “star”: como la “barbie superstar”, pues el nivel “superstar”. Desvaríos aparte, he aquí la crónica de las impresiones de las dos primeras semanas de curso:

Tengo cuatro alumnas, todas veinteañeras, universitarias y políglotas. Estudian español porque les gusta y porque tienen amigos hispanohablantes (creo que la palabra “amigo”, en estos tiempos de facebook que corren, debería revisarse). En clase me hablan- y se hablan entre ellas- bastante en albanés. Yo les hablo en español todo el tiempo, pero no se me ocurre prohibirles hablar en su lengua, como he escuchado por ahí alguna vez a algún profesor.

Una de ellas estaba preocupada. “¿Cómo vamos a entenderte todo el tiempo en español, si no sabemos?”. Lo primero, pues, hacerles conscientes de lo que ya saben. Y saben mucho porque ven telenovelas, escuchan música en español, saben italiano y francés… Eso ya es saber un montón para empezar. Así que la clásica lección del abedecedario y tal la hacemos a partir de nombres propios en español que conozcan: comidas, bebidas, lugares, políticos, escritores, actores,cantantes, futbolistas. Y así salen el tequila, la cerveza, la tortilla y la paella; Barcelona y Valencia; el Ché Guevara, Fidel Castro y Zapatero; Isabel Allende, García Márquez y Cervantes; Javier Bardem y Penélope Cruz y Julio Iglesias y Enrique Iglesias…

En cuanto les pongo las típicas frases para la clase: ¿Qué significa? ¿Cómo se dice? ¿Cómo se escribe? empiezan a bombardearme a preguntas. Tengo que echar el freno muchas veces, aunque otras muchas reconduzco sus “inquietudes” hacia donde me interesa a mí, pues tampoco es plan de que la clase se convierta en un chorreo de vocabulario inconexo.

Para guiar sus ganas de saber palabras, les pedí que en casa se preparasen como deberes “¿qué hay en tu bolso?”, y que usaran un diccionario para las cosas de las que no sabían el nombre. Y en la clase siguiente salieron algunas palabras que no salen en las primeras lecciones y otras que ni aparecen en los manuales, pero que son las palabras de su mundo: chicle, maquillaje, pintalabios, barra de cacao (protector labial) – las albanesas son muy coquetas y sus bolsos son un pequeño arsenal de perfumería- móvil, pañuelos, “pincho” usb, monedero, compresas… Y además practicaron los números, y la selección de los artículos apropiados (el albanés  se declina, con lo que, de alguna manera, su “artículo” va pospuesto e integrado en el sustantivo, así que tienen que aprender a usar correctamente el artículo determinado/indeterminado). Si llego a conocer esto antes, o esto otro, me había montado una actividad estupenda y les habría encantado! (igual para la semana que viene).

Van deprisa, muy deprisa, mis chicas y quieren ir más deprisa. Recuerdo una vez que un albanés me preguntó que en cuanto tiempo podría aprender español. “Pues…, depende de muchas cosas: del tiempo que le dediques, del interés que le eches…”. La verdad es que no sabía muy bien qué decirle. O eso debía pensar él. “¿En un mes?”, me dijo. “No hombre… un mes es poco”. “¿Poco?”. El tipo estaba indignado. Un mes, para él, que ya habla inglés, griego, italiano y polaco, tenía que ser suficiente.

En la clase de ayer, la tercera que damos, mis alumnas, con lo que traen de serie, rudimentos de la pronunciación y nociones básicas sobre la formación del masculino/femenino y singular/plural, con los modelos de las tres conjugaciones y los verbos ser, estar, tener, ir y saber, fueron capaces de leer un texto, entenderlo, hacerme preguntas y comprender cosas sobre la organización administrativa de España (en el aula hay un mapa enorme con sus comunidades autónomas de colorines), sobre las lenguas- “¿el catalán es un dialecto del español?”, me preguntaban con curiosidad- sobre “¿qué pasa en el País Vasco?”… Y me sabían contestar a mí, cuando les devolvía las preguntas: “¿Y cuántas lenguas se hablan en Albania?, ¿Cuál es el lugar más bonito?”.

Ayer al acabar les dije: “¿Veis la de cosas que sabéis hacer con sólo dos semanas de clase?”. Creo que si se presentaran, después de las 6 horas de clase, al DELE de A1 lo sacaban sin dificultad.

A vueltas con las tareas 2.0

No es ninguna novedad decir que la enseñanza/aprendizaje de una lengua extranjera será más efectiva cuanto más se parezcan las tareas que proponemos en clase a lo que los estudiantes hacen/harán con la lengua fuera de clase. O sea, jugando con los ingredientes de la ELMT: construcción global del aprendizaje, aprendizaje significativo, motivación, aprender haciendo, tareas reales…La clase se convierte entonces en una especie de “simulador”, es decir, un espacio de comunicación artificial, especial, pactado, donde llevar a cabo esas tareas. Pero en estos tiempos este espacio de aprendizaje, el aula física, tiene ante sí nuevas posibilidades: blogs, wikis, grupos en redes sociales y todos sus hermanos y primos 2.0. Las ventajas de estos nuevos espacios de comunicación son muy potentes: abrir lo que sucede en el aula al resto del mundo, expandir los límites de lo que se hace en una sesión de clase…

Así que muchos profesores nos enamoramos de las posibilidades que la tecnología nos ofrece y abrimos un blog, un wiki o un grupo en el facebook para nuestros alumnos Pero muchas veces, supongo que viciados por las dinámicas de trabajo “de toda la vida”,  desaprovechamos estos espacios, originalmente abiertos a la participación y a la colaboración,  y en ellos proponemos tareas aparentemente novedosas, por el marco, por el envoltorio, pero que en realidad son lo mismo que podríamos hacer con papel y boli en  clase.

Ejemplo A: En clase se habla ese día  de la casa, de las tareas domésticas, se practica con los estudiantes “me gusta/no me gusta”, “pues a mí sí/ a mí también/ a mí tampoco”… Acaba la clase (o durante la clase si se tienen los medios para hacerlo) y el profesor dice a sus alumnos: “Vamos a dejar una lista de las tareas domésticas que menos nos gusten en los comentarios del post en nuestro blog”. Cada estudiante escribe su comentario: “a mí me gusta mucho cocinar pero no me gusta planchar”… Fin de la actividad (tal vez ampliable con una recapitulación de respuestas, la escritura de un informe sobre los gustos de la clase en cuanto al trabajo en casa, etc).

Eso sí que es innovar…

De Néstor Alonso en educ@contic

¿No será más interesante plantear tareas en las que los estudiantes se enfrenten con situaciones de comunicación reales a través de la web?

Ejemplo B: En clase se habla ese día  de la casa, de las tareas domésticas, se practica con los estudiantes “me gusta/no me gusta”, “pues a mí sí/ a mí también/ a mí tampoco”. Los estudiantes hacen su ranking personal de tareas más desagradables. El profesor les propone visitar una página web en la que, a partir de los votos de sus usuarios, se genera una lista similar en casa (o durante la clase si se tienen los medios para hacerlo) y les anima a comparar los resultados con su lista personal, a leer los comentarios y a dejar el suyo. ¿Fin de la actividad?… Es probable que alguien responda al comentario dejado por nuestros alumnos, por lo que estaremos propiciando que los estudiantes usen (si quieren) la lengua que están aprendiendo para algo que va más allá de sus deberes de clase.

“Entrevista con…”

Mis alumnos de segundo ciclo han estado entrevistando a unos cuantos espanoles que viven en Tirana. La idea surgio de una actividad similar porpuesta por Lu, de A pie de aula, a sus alumnos. En nuestro poryecto el reto era doble: por un lado poner a prueba su competencia linguistica en una situacion real fuera del aula y por otro redactar un texto correcta y coherentemente, segun un modelo, el de los articulos de la ultima pagina del pais, esa de los “desayunos con…”.
Las entrevistas se iran publicando en el blog de clase, con la etiqueta de “espanoles en Tirana“. Si alguien se quiere pasar, los comentarios seran mas que bienvenidos.