¿De dónde es…?

Llevo ya unos años dando vueltas por el mundo y una de las cosas que me sigue gustando mucho es el momento en que los habitantes de un país descubren que esa tradición que creían tan propia no lo es tanto. En los Balcanes es especialmente divertido, porque su gastronomía, sus fiestas y celebraciones, sus músicas y sus leyendas tienen un sustrato muchas veces común. Además, si nos fijamos bien, los horizontes geográficos se amplían a todo el sur de Europa, o a la cultura mediterránea de ambas orillas, de Algeciras a Estambul, como cantaba Serrat.

Me hacen especial gracia esos post tan entusiastas, casi siempre escritos por americanos, en los que describen “las X cosas que hacen de X un lugar único”. La pobre peace corps que escribió este tuvo que cerrar los comentarios porque recibió un aluvión de quejas diciéndole que “no reflejaba la realidad” y publicó otro artículo para agradecer las numerosas visitas y los comentarios elogiosos, defenderse de las acusaciones de generalizar y abusar de los estereotipos (“Not every American is a fat, wealthy, stingy, workaholic that eats McDonalds daily.  While generalizations can sometimes be hurtful, there is often a bit of truth behind them“, responde)  y explicarse un poco mejor.  (Este podría ser otro buen ejemplo)

Y es que el café o el gusto por celebrar alrededor de la mesa, refrescar los patios con agua, dar un paseo “vestidos de domingo”… son costumbres tan albanesas como españolas o italianas. El tomate que sigue sabiendo a tomate es tan típico de Bosnia como de cualquier lugar en el que la verdura no se cultive y se venda envuelta en plástico La leyenda de la joven emparedada en los muros de un castillo, puente, monasterio… es tan rumana como serbia (Marguerite Yourcenar la novelaba en su relato “La leche de la muerte” e Ismail Kadaré en El puente de los tres arcos). El burek… ¿de dónde es? No es más que un hojaldre relleno. Y el raki no es más que aguardiente y se toma en todos los rincones del mundo donde haya fruta y alambiques.

La directora de cine Adela Peeva, en el documental ¿De quién esa canción? se embarcaba en un viaje balcánico buscando el origen de una canción que todos reclamaban como suya.

Cuanto más se conoce y más se profundiza, menos nacionalista se puede ser.

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