Mundos Periféricos, más balcánicos que nunca

Imagen tomada de CasaBalcanes

Después de unos años en Rumanía y otros cuantos en Albania (con un occidental paréntesis en Burdeos), los azares de la vida me han traido a Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina. Así que desde el corazón de los Balcanes seguiré por estos Mundos Periféricos reflexionando sobre las clases y la profesión, contando cosas de estas tierras e inaugurando algunas secciones, como esta primera entrega del “Diario de una aprendiz de bosnio-serbo-croata“:

Tengo conocimientos de inglés, nivel “más-alto-que-el-de-Ana-Botella”. Estudié Filología Románica y chapurreo con bastante desparpajo el francés, el italiano y el rumano (y si hay que ponerse, el portugués, el catalán, el gallego y el sardo me los invento). A fuerza de pasar tiempo en Tirana y alrededores terminé teniendo nociones de albanés. También pasé, hace unos años, un verano “aprendiendo” búlgaro. Y por si no fuera bastante, ahora cojo y llego a otro país en el que hablan una lengua que son tres (o cuatro, porque el montenegrino…) y para la que no hay diccionarios, porque el que tengo, pequeñito, de bolsillo, es de Croata-Español/Español-Croata; aunque me han recomendado que me compre uno de Serbio, pero en alfabeto latino, que se parece más a lo que hablan por aquí. Y con las gramáticas o los manuales pasa los mismo. En fin, un lío, como no podía ser de otro modo por estos lares. Nos han dicho amiguetes que llevan por aquí más tiempo que la gente se refiere a su lengua como “la nuestra”, naša. Y ya está.

Me voy a apuntar a unas clases de esta lengua que todavía no es mía; empiezo el lunes. Pero mientras tanto, desde que aterricé el 1 de septiembre en la ciudad, he tenido que buscar casa, comprar un cepillo de dientes o un billete de tranvía, comer, disculparme, preguntar direcciones, pedir unas cervezas o un café… Esas cosas que hacemos todos los días, vamos. Y me las voy apañando con mucho morro, curiosidad y usando todo lo que ya sé: echando mano del “eslavo del sur, de viaje” que uno va conociendo a fuerza de dar una vuelta visitando a amiguetes por Macedonia, o Montenegro; y recurriendo a todo lo eslavo que hubiera en el rumano y que puedo recordar; y utlizando  todo lo turco que había en el albanés (ese pasado otomano se siente en todo lo que se come y se bebe en los Balcanes: raki, baklava, burek..).

Así que ya tengo casa (kuca), no paso hambre ni sed (como pita y bebo pivo sarajevska) y puedo brindar con los nuevos amigos (živjeli).

Continuará.

4 pensamientos en “Mundos Periféricos, más balcánicos que nunca

  1. Perdona que te atraque entre los comentarios de tu blog, pero estoy buscando un curso de serbo croata en Madrid y parece increíblemente difícil. He pensado que quizás tu en tus peregrinaciones por el mundo balcánico hayas conocido a alguien que de clases en Madrid y puedas darme alguna recomendación.
    Perdona otra vez por la intrusión y muchas gracias de antemano,
    Vitto

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