Desde Tirana mirando a Sol

Desde Tirana, que es la periferia, estamos todos pendientes  de lo que pasa en Madrid y otras ciudades españolas (y sus repercusiones en el resto del mundo). Y cuando digo todos en realidad debería decir los cuatro españoles que andamos por aquí. ¿Quiénes somos? Algunos profesores de español; otros, becarios varios que andan por el mundo buscando una oportunidad de hacer algo; ¿más? gentes que trabajan en organismo españoles y europos; algunos que vinieron por amor… Antes había algunos cooperantes, pero desde que la Agencia de Cooperación española cerró sus oficinas balcánicas estos han sido sustituidos por cooperantes de salón, de los que trabajan en programas  y proyectos con las instituciones locales haciendo informes y (algunos) cobrando sueldos indecentes, pagados “con el dinero de los contribuyentes”. Somos pocos, somos muy heterogéneos, nos conocemos casi todos, quedamos, viajamos, cenamos o bailamos juntos muchas veces.

Observando con mucha envidia lo que pasa en las plazas de nuestras ciudades uno sugirió que nos manifestáramos delante de la embajada (el domingo, hoy, a las 17:00). Entre bromas y veras cada uno dijo lo que opinaba, y mi opinión fue que no, que podía ser muy divertido y muy cachondo hacerse una foto ante la embajada cerrada y ante la mirada de nadie que pudiera comprender (y de nadie en sentido literal, pues en ese momento en esa calle no hay nadie) y luego colgarla en facebook, pero que era una frivolidad tal y como están las cosas por aquí.

El viernes tenía clase con los chicos de segundo ciclo. Es una clase de literatura y cultura y estábamos hablando de poesía. Pero mi clase empezó con el visionado de la Puerta del Sol en streaming. Mis estudiantes, flipando, me preguntaron: ¿qué es eso? Algunos, muy pocos, lo habían visto en la prensa en internet. Les expliqué, les enseñé los twitters, los orígenes, las propuestas… No entendían.

¿Cómo van a entender que la población de un país occidental y de la UE se queje de algo? ¿Cómo que democracia real? ¿Si la democracia española no es real, la albanesa qué es? ¿Acaso no están ellos peor? Me asustó el comentario de uno de mis estudiantes: “¿Y a mí qué me importa lo que pase en España? Sólo me importa lo que pase aquí y lo que me pase a mí”.

Y es verdad que las cosas en Albania van bastante de culo. Hace ya tres semanas se celebraron elecciones locales en el país. Casi dos semanas de recuento de votos después, con bloqueos diversos y recuento de votos de las últimas urnas en directo por la TV, se anunciaron resultados confusos: ganaban unos; luego otros… La ciudad se llenaba de simpatizantes con banderas; todos habían ganado. Al final comunicaron que Edi Rama, alcalde de Tirana en las dos últimas legislaturas y presidente del partido socialista, en la oposición, ganaba al candidato del Partido Demócrata, actualmente en el poder, por 10! votos.

Pero ahí no acabó la cosa. Desde el domingo pasado se espera la resolución definitiva del KQZ, la junta central electoral. Pero esa resolución no llega. Se han puesto a contar los votos de nuevo! ¿Todos? No, sólo los nulos. ¿Los votos nulos se deben contar? ¿No eran nulos? ¿Y por qué se ponen a contarlos? Porque, al parecer, al gobierno no le gusta el resultado… Las puertas del KQZ están blindadas por la policía y unos pocos simpatizantes del PS se arremolinan a la entrada y en las inmediaciones.

La gente está harta. Está harta pero tiene miedo. En enero, en una manifestación convocada por el PS para protestar por los últimos casos de corrupción del gobierno ( y continuación de su serie de protestas desde las elecciones generales de junio de 2009) murieron 4 personas por disparos de los cuerpos de seguridad. ¡¿Cómo no tener miedo?! Pero a la vez, ¡cómo no estar indignado y harto! Harto e indignado de tener unos sueldos miserables mientras pasan ferraris y hummers por las calles; de que suba la factura de la luz; de que sus carreteras y calles estén en mal estado; de tener que pagar de tapadillo a médicos para que te atiendan; del paro y la falta de oportunidades; de ser identificados sólo como mafiosos y corruptos en el resto del mundo; y de sus políticos, sobre todo de sus políticos. ¿Y por qué no se mueven, por qué no reaccionan?

Yo las asambleas las hago todos los días, con esos (y otros muchos) compañeros de viaje heterogéneos que me he ido encontrando por aquí y de los que hablaba al principio. Lo que quiero, lo que me gustaría, es que reaccionen los albaneses, esos que dicen, como mi alumno, “a mí sólo me importa lo que me pase a mí”.

Eso sí, algunas de mis estudiantes, mientras veíamos vídeos del movimiento 15M, comentaban: qué bonitas sus manifestaciones, son como una fiesta, no como las nuestras. Y algunas apuntaron los links para buscarlos. Al final me preguntaron: ¿y les han hecho caso? Yo les dije que hoy eran las elecciones y que si les interesaba el asunto que se informasen. No sé si entenderán.

(Estoy cansada y no voy a poner links, el que quiera profundizar que busque en internet, todo está ahí)

Eso sí, si estuviera en Madrid estaría en Sol, junto a las lechugas y los tomates que plantaron mi hermano y sus amigos el otro día. Siento que me lo estoy perdiendo, por mucho internet que le eche.

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