Había una vez un proyecto II

Así terminaba el post que escribí hace unos cuantos meses:

    …Las emisarias, antes de irse, pusieron unos deberes (currarse unas buenas guías docentes con salsa bolognesa) y prometieron a los profesores muchos regalos (y una pizarra digital!) si los hacían bien. Y en esas andamos. A mí me toca observar, informar, organizar, animar, gestionar y enderezar entuertos, todo por la módica suma de … (en fin, eso daría para otro cuento) euros.

Acaba el curso y como estamos a medias del proyecto, aquí está el prometido “continuará”:

Pasaron los días y a la pequeña universidad empezaron a llegar algunos de los Sabios, con sus maletas cargadas de libros, con sus consejos, con sus cartapacios… Y los jóvenes estudiantitos se sentaban, semana sí semana no, con la boca abierta a verles hacer sus fórmulas mágicas de fonemas y alófonos; o de repúblicas y guerras; o de complementos directos e indirectos. Abracadabra, pata de cabra, transposición por aquí transposición por allá…
Mientras tanto la mayoría de los profesores asistía a estas ceremonias con desgana, bostezaban sin pudor, escurrían el bulto, se hacían los longuis. Sólo cuando les afectaba directamente se ponían firmes y acogían a los sabios y les prestaban atención. Y entonces aprendían y veían con otros ojos lo que tenían delante, y pensaban, vaya, el proyecto este, al final servirá para algo de verdad…
Las emisarias, de vez en cuando, preguntaban, esperazadas: ¿cómo va todo? ¿qué tal los resultados? ¿están todos contentos? Y el hado madrino también preguntaba: ¿está dando frutos mi idea? ¿habéis colgado ya mi foto en el lugar de honor? ¿no se estarán escaqueando los profesores? ¿tengo que ir a poner orden? Y la pobre coordinadora respondía. sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí… no, no, no, no. Todo va bien. Puede ir mejor, pero va bien. Yo me encargo. Y a la vez les decía a los profesorcitos: ¿os ha gustado el primer plato? ¿y el segundo plato? ¿qué vais a querer de postre? y ¿qué vais a querer comer mañana? Pero casi nunca recibía respuestas. O las respuestas eran: pues, lo que tú veas, como tú quieras. Yo como de todo. Así no había manera de hacer un menú.
El curso avanzaba y avanzaba. Y hubo grandes fastos para honrar al día del libro. Y hubo hasta teatro. Pero el cansancio se acumulaba Y el hastío empezaba a hacer mella en los poco motivados profesorcitos. Para colmo, los prometidos regalos se retrasaban. Los manuales y los ordenadores se resistían a cruzar el mar alegremente y cuando por fin llegaron ya nadie mostró ninguna emoción, ni por los esperados libros ni por la supermoderna pizarradigital.
Y en estas llegó la última Sabia, una brujilla buena que venía a compartir su sabiduría, a ponerles en encrucijadas, a despertar a los profesorcitos del sueño, a sacarles de sus algodones y a sacudirles las conciencias. Y eso no les gustó: estamos cansados, ella lo sabe todo y nosotros no sabemos nada, así que hablamuchoquenotescucho, nosotros ya somos profesores, no estudiantillos. ¿Quién se habrá creído que es esta brujilla? ¿y esa pobre y cenicienta coordinadora? ¿quién le ha dado permiso para decirnos qué debemos hacer? Ante el comecome generalizado, la Decana Buena se puso su disfraz de Jefa Chunga y bajó a tirarles de las orejas a los profesores díscolos. Y tanto les tiró que algunos ahora se dan sombra con sus propios pabellones auditivos. Y, claro, eso está feo.
Total, que el proyecto, como un animalillo asustado, arrugó la nariz y se quedó encogidito en su madriguera de fin de curso, durmiendo y descansando para hacer frente a lo que le espera.
Y esta coordinadora se sacude el polvo y los sapos que algunos profesores le tiraron al ver que hacía su trabajo, guarda sus achiperres y se va de vacaciones, que está muy cansada.
Antes, eso sí, reparte regalos a los que se han portado bien. Porque si unos no se lo merecen, otros sí.

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2 pensamientos en “Había una vez un proyecto II

  1. Las personas inteligentes son capaces de simplificar lo complejo ; los tontos, en cambio, suelen complicar lo sencillo. tu te calificas en el grupo de los … ?

  2. Pero este cuento ha terminado? Queremos saber mas cosas,sigue luchando y cooooooordinando,que dificil es meter cosas en las cabezas cerradas.Y si quieres abrir cabezas te acusan de hacer sangre innecesariamente!
    Mucha suerte, me gusta mucho tu blog…y tu!

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