Había una vez un proyecto…

Hablaba el otro día de un proyecto en el que ando metida y prometía una explicación un poco más extensa. Et là voilà!
Había una vez un país en el que el español no estaba presente en los planes de estudio de ninguna universidad, ni instituto, ni escuela, ni guardería… Sus habitantes estaban condenados a aprender español viendo telenovelas argentinas, mexicanas y venezolanas y, aunque sólo decían cosas como “chévere” y “boludo” y “chido” y “te amo, mi amor” y “estoy embarasada” y “si no eres mías no serás de nadie” estaban contentos y felices.

Entonces llegaron desde las españas unos señores con traje y corbata, se sentaron con los autóctonos, que también llevaban traje y corbata, y firmaron unos papeles gracias a los que, a golpe de pluma, el español, por arte de magia, ya estaba en la universidad. Pescaron a unos cuantos de los pocos que habían estudiado español en los años en los que todo el mundo estudiaba francés, ruso o chino, les quitaron el polvo y les nombraron profesores, como quien nombra a un caballero andante: “Yo, por el poder que me confieren Cervantes, García Márquez, Almodóvar e Isabel Allende, te nombro profesor de español. Viva la selección española de fútbol y la transición española, viva Shakira y el jamón serrano! Que así sea!”. Y los pobrecitos profesores repescados, cual cenicientas universitarias, tuvieron que instalarse en un rincón del departamento de italiano y bregar con las asignaturas más marías: las segundas y terceras lenguas.

Sin embargo, un día fueron visitados por un hado madrino que les prometió un departamento para ellos sólos. “Pero es que no estamos preparados para ser independientes, déjanos crecer un poco más”, le respondieron los profesores con sus matrículas de doctorado bajo el brazo. “No, no, no, no, no, no”, dijo el hado madrino con las manos debajo de sus sobaquillos, “que ya está firmado”. “Pero es que hay que convencer al (mal)genio del rectorado”. “Eso está chupao, le invitaré a comer. Nadie se resiste a los platos de mi cocinero”. “Pero ¿cómo vamos a ir al baile de los otros departamentos vestidos así? Si no tenemos más que estos harapos…”, replicaron los profesores mostrando su ordenador a pedales con el teclado en cirílico y sus estanterías llenas de telarañas. Entonces el hado madrino agitó su varita mágica y, tras una lluvia de papelotes, emails y llamadas de teléfono, surgió un proyecto con una universidad española, y el sello de la AECID, que les traería, no sólo libros y ordenadores y fotocopiadoras nuevos – “pagados con el dinero de los contribuyentes”, añadía el hado madrino suspirando y haciendo girar la pajarita amarilla que llevaba al cuello- sino, además, la visita de los sabios-expertos que les ayudarían a subirse “a hombros de gigantes”.
Así que, con unos meses de retraso, porque no lograban situar al pequeño país en el mapa, dos emisarias de la generosa universidad llegaron a la pequeña universidad del pequeño país. Y allí vieron, escucharon y respiraron el mismo aire que los profesores de español y una dijo cosas como “estamos muy ilusionadas, satifechas y supermotivadas” o “movamos nuestras sinergias” o “vivan los estándares europeos y las TIC y la excelencia”. Pero la otra dijo “esfuerzo, calidad, contenidos, seriedad, estudiantes, trabajo, trabajo, formación, formación, expectativas, necesidades, resultados…” Y todos, los profesores, full y part time, los becarios, el hado madrino, la decana buena, las emisarias, los jóvenes estudiantitos de español…, todos se pusieron muy contentos y brindaron con champán.

Las emisarias, antes de irse, pusieron unos deberes (currarse unas buenas guías docentes con salsa bolognesa) y prometieron a los profesores muchos regalos (y una pizarra digital!) si los hacían bien. Y en esas andamos. A mí me toca observar, informar, organizar, animar, gestionar y enderezar entuertos, todo por la módica suma de … (en fin, eso daría para otro cuento) euros.
continuará…

2 pensamientos en “Había una vez un proyecto…

  1. Me alegra leerte de vuelta, Mikel. Espero que vaya bien el curso de la UNED, con lo que te gustan los idiomas y con tu experiencia aprendiéndolos tienes un buen punto de partida (yo creo que uno intento ser la profesor que le hubiera gustado tener, o al menos intenta no ser como los malos profesores que ha tenido). Ya me contarás.

  2. Muy buenas!

    No sé si te acordarás de mi, supongo que sí. Bueno pues aquí sigo después de haber abandonado un poco esto de los blogs. La verdad es que he estado más de un año sin internet en casa y no me arrepiento, bastante ordenador tengo ya en el trabajo.

    Pues nada era sólo para saludarte y comentarte, no sé si te acuerdas de una reflexión que tuve en su día, que al final me he matriculado en un curso de la UNED para empezar otra carrera profesional. El curso es “Experto en español: enseñanza y aprendizaje”. A ver qué tal.

    Supongo que ahora volveré a visitar tu blog más a menudo para darme ideas y tal.

    Nos vemos,

    MPC

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s