¿Queréis un poco de vino? y la gente encantadora

Marchábamos camino abajo de pasar el día caminando por la montaña. A nuestros pies se extendía el lago de Ohrid, que separa Albania de Macedonia. Atardecía. Pasamos junto a una casa en la que andaban trasteando con un alambique, toda la familia atareada, abuelos, padres… Saludamos educadamente al pasar:
– Zdravo!
Y preguntamos con curiosidad:
– Raki? Rakia?- o sea, aguardiente, orujo…
– Da, da. Rakia…
Y enseguida:
– Ot kade si?
– ¿Que de dónde somos? De España.- (Es curioso cómo sólo se es de un país cuando uno está fuera).
– Aaaah! Spanja!!! Hajde, hajde!- y otras expresiones de felicidad y sorpresa y los consiguientes “venid, venid, sentaos, pasad, ¿queréis un poco de vino?, ¿cómo es que habláis macedonio? No, no hablamos, sólo unas palabras…”.
Llamaron al hijo, que hablaba inglés, aunque la traducción en realidad no hacía mucha falta. Hicimos una ronda de nombres, nos reímos y nos sonreímos mucho.
Allí estaban Sveta, la abuela,y Climent, el abuelo, alimentando el fuego y derrochando energía a sus taytantos años, y Lidia y su marido, sirviendo el vino entre sonrisas, y Darko y Marja, con sus quince y diciesiete años, sacando partido a las lecciones del insti y a las telenovelas.
La conversación podría haber tenido lugar en cualquier lugar del mundo (de dónde sois, cómo os llamáis, estáis casados, tenéis hijos, madrid o barça…), pero qué buena sensación. Qué gente más maja. Y el vino buenísimo.

Y hace unos cuantos días, también más gente encantadora. Cuatro generaciones de mujeres que sacan adelante un pequeño hotel familiar. El marido ve la tele y entretiene a los críos. La abuela y la bisabuela trastean por la cocina y las habitaciones, vestidas de negro, curtidas y sarmentosas como las abuelas castellanas. Maria, que se encarga de todo y está al tanto de que no nos falte nada, somos sus úncios huéspedes, nos cuenta medio en italiano y en albanés que a sus 30 años tiene ya tres hijos: Julia, Flutura (mariposa en albanés) y Aleksander. Y sonríe cuando, después de la cena, nos trae en una bandeja cinco trozos de shendetli, un dulce que había hecho para sus hijos, pero que comparte con nosotros.

8 pensamientos en “¿Queréis un poco de vino? y la gente encantadora

  1. Pingback: ¿Podemos comunicarnos sin tener ni idea de la lengua del otro? « Mundos Perifericos

  2. Hola guapos, os voy leyendo pero nunca he escrito, por vaga!!! pero esta anecdota me recuerda tanto a lo que vivimos en Serbia… la verdad es que la gente alli es muy acogeodra y tienen tiempo para charlar con uno. Ademas, creo que les enorgullece que algun extranjerito se interese en dejarse caer por alla!!!

    Mil besos enormes!!!!

  3. psikoeduca: en albanés se dice gezuar! No me extraña que te gusten los Balcanes… yo soy balkanoadicta! la pena es que ellos no se hayan dado cuenta de que tienen más cosas que les unen que cosas que les diferencian , y así andan.
    Beto: no tengo ni idea de registros, pero puedo preguntar por aquí. Qué historia interesante la de tu abuelo…
    Gracias a los dos por los coments!

  4. Hola,encontre tu Blog por casualidad,te escribo desde Argentina,soy Argentino -Español(Madrileño par mas datos) pues estoy investigando el viaje d e mi abuelo desde Albania hacia Sudamerica a principio del siglo xx.Queria preguntarte si tienes idea de si existen los Registros Civiles para buscar datos.Saludos y a ver cuando os venis a Sudamerica!

  5. Nasdrave! No se si se dice así en Albania, pero en Bulgaria y Makedonia si, Salud! El Rakia también se bebe en esos dos países y en Grecia, con el mismo nombre soy una apasionada de los Balcanes, sobre todo he ido a Grecia, pero también a Makedonia y Bulgaria, bailo danzas tradicionales de los balcanes, es una de mis mayores pasiones.

    Es la primera vez que escribo en este blog, pero no la primera que escribo, seguiré leyéndoos

  6. gracias, gracias…
    yo me reí mucho cuando tú contabas lo de la oficina postal, la verdad es que el húngaro es telita, a mí me pareció una lengua de marcianos… Y sí, como dice un colega por aquí, lo importante es comunicar. A mí, a pesar de ser profe, se me da fatal ser alumno, yo las lenguas las aprendo por contagio.
    A ver cuándo vienes por las albanias.
    Y que sepan todas las hermanas que os sigo leyendo, yo os cuido a la maricristi.

  7. me encantan estas anécdotas populares, son las que realmente te hacen sentir bien cuando estás viviendo fuera de tu país, aunque sean situaciones y conversaciones estereotípicas, te llevan a la conclusión de que, en realidad, somos todos muy parecidos, y que además, si hay que comunicar, se comunica como sea. tanta clase de idiomas …

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