Crónica albanesa -1

Mi cabeza está ya en Tirana, siguiendo las peripecias de M, mientras sigo atada al ordenador, escribiendo mucho y leyendo  artículos y conociendo experiencias para dar a mi memoria de master un cuerpo sólido.

Así que he decidido poner aquí un mensaje que M nos ha escrito desde Albania, para ir haciendo boca…

“La llegada a Tirana no pudo ser mejor (toco madera por posibles eventualidades futuras): me esperaba un todoterreno negro y brillante y un tío trajeado con mi nombre en un cartel. Volamos hasta Tirana (20 km) y me dejaron en un hotelito de gama media (baja, la que yo les pedi) en el centro. Era la una y me moría de cansancio pero no suelo dormir con una tele en la mesilla, gracias a dios, y no me resistí a rastrear la programacion. Una mierda.
El hotel tenia cierta presencia de clase con acabados barnizados y plantas grandes, presencia que se descomponia cuando vi que eran de plástico y el baño no tenía agua. En los días en el hotel no encontré la hora en que el agua saliese con fuerza y me lave a pocillo todos los días.

Me despertó el ruido de la calle y el solazo en mi cara, pero lo que me sacó de la cama un rato después fue la llamada de la embajada para que conociese al embajador antes de que nos recibiese el señor rector. Me vinieron a buscar en coche y me tome un café con la gente de la embajada, muy maja. A todos les gusta que aumente la “colonia” espanola. Otro café en el despacho del embajador y para la universidad.

El rector dispone de la percha que tendría un coronel en la guerra de los balcanes, nariz con caracter, sabe estar y es cercano. Estaba con una profesora de español que traducía sus solemnes palabras. Aunque el es catedrático de francés y era una lengua que todos conocíamos prefirió al principio darme la bienvenida en albanés, como dios manda. De entre las perlas que soltó me quede con esta: ” ya hay cinco profesores de español, incluido usted, cinco como los dedos de una mano, que solos no pueden mucho pero juntos tienen gran fuerza”, mientra apretaba el puno frente a su cara y sonreía. Luego palabras del embajador y bromitas entre ellos dos.
Tras la reunión express me monté en el cochazo oficial de señor embajador y bandera en el capó rumbo a su residencia, una casa de tres plantas tras enormes muros, con servicio y seguridad propia.

Ibamos a comer pero antes de la comida nos sentamos en un salón de tantos para probar un raki (aguardiente tipico) y un poco de queso servido por un diligente servicio. Nivelazo. El cocinero nos había preparado una sopa de bolas de carne realmente buena y un pollo asado con pimientos, de postre baklava, que está buenísimo, un pastel de hojaldre con frutos secos para morirse de orgasmo. La vajilla, me explicó, es la mismna en todos los servicios diplomáticos, de plata con el escudo real y cristal de La Granja, …como para llevarse algo como en el chiste de Pujol en La Zarzuela!
Por la tarde un paseito yo solo por Tirana buscando una tarjeta para mi móvil. Es alucinante el bullicio de esta ciudad y lo tranquila que es la gente, excepto cuando conduce. En las tiendas tienen una paciencia divina, la mayoría les habríamos mandado a tomar por culo a la mínima. A las 7 quedé con la gente de la embajada para charlar, tomar una birra y cenar. Primer día concluído con buena nota.
El viernes a la universidad con los compañeros profesores de espanol. Como no existe un departamento de español estamos metidos con calzador en el de italiano, pero cuando estuvimos juntos los cuatro que podíamos reunirnos nos fuimos a tomar un cafe (deporte nacional) a un garito molón de tres plantas de enfrente del que es socio uno de ellos.

Por la tarde vi tres pisos con una inmobiliaria y mas tarde unas birras y cenar con mas espanoles, estos eran cooperantes, más enrollados.

El sabado, harto de mi hotel, pedí asilo en casa de Cristina, la becaria de la embajada, y me lo dio. Vi otro pisito por la manana y firmaré el lunes. Os espero a TODOS (y no lo digo mas veces). Como acabé pronto con el piso me uni a los cooperantes, que se iban de excursion, uno de ellos curra en Cruz Roja y le habían dejado el toyota 4×4. Nos fuimos a una laguna en un parque natural (Lezhe) pegadita a la playa. Comimos pescado y sacamos partido al 4×4, unos caminos por la laguna de flipar. Y por si no habiamos tenido bastante Jose (el de Cruz roja) se flipó y nos metio por una montana para ver las vistas, media hora sin camino botando en el toyota, con menos amortiguacion que el baston de mi difunta abuela. Merecio la pena, aunque tuve que tomarme un paracetamol de emergencia.
Y manana mas, de las clases de la uni no se nada, aun no hay horarios ni repartos, ya me avisarán, hasta la primera semana de octubre no empezamos.
Sigo paseando por la ciudad, ahora en semipenumbra porque hay cortes de luz diarios de un par de horas. Los comercios tienen generadores de gasolina en las aceras y hay más ruido que en un aeródromo….”

M me dijo por teléfono que la ciudad es agradable y que la gente sonríe mucho. Eso está bien. También me dijo muchas más cosas que no voy a reproducir aquí.

A ver cuándo puedo coger el hatillo y reunirme con él…

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