la destrucción de Lavapiés

En el diagonal me han mutilado el texto que les mandé… Y como me da mucha pena, porque me lo curré y me salió de las tripas, lo cuelgo aquí para ver si algún curioso da con él.
“Primero fue la Plaza de Lavapiés, suelo levantado, cubierto, vuelto a levantar, que si las obras del metro, de la luz, del gas o de lo que sea. Desde hace muchos meses (años?) la plaza ofrece un panorama desolador de espacio bombardeado. Otra plaza, la de Agustín Lara, sufrió una remodelación que la tapizó de granito. Después le tocó a la de Tirso de Molina, caso de flagrante despropósito: instalar un mercado de flores que nadie pedía, para el que talaron con nocturnidad la mayoría de las acacias y plátanos y que convierte el recorrido de los que se dirigen al metro en una gymkana. Un enorme cartel plantado en lugar de los arrancados árboles nos muestra la imagen de cómo quedará esta plaza tras las obras: Dibujitos en 3D de árboles redondos y raquíticos, encajonados en “alcorques” (horrible palabra que suena a pibote y chirimbolo), suelos grises de granito, de ese que resbala cuando llueve, en varios niveles (qué moderno), recuadros de hierba para las cagadas de los perros y recuadros de tierra para que jueguen los niños (o es al revés?), columpios y farolas de diseño (el otro día me preguntaba mi padre qué quería decir “de diseño” y no le supe explicar muy bien) estilizadas, que pasarán de moda en la siguiente temporada primavera-verano, y cuatro muñequitos que hacen que disfrutan del paseo virtual y compran flores virtuales. Alguien, con muy buen criterio estampó en él una pintada tan bien hecha que parecía formar parte del cartel: “PROYECTO ARBORICIDA”. Un puñado de vecinos tendió en ventanas y balcones una misma queja: “No más talas (ni más obras, ni más ruido…)” y algún grafitero estampó por paredes y suelos las esquelas de los árboles muertos que enseguida fueron borradas eficazmente por los servicios de limpieza que, junto a la policía, apatrullan el barrio sin cesar.
Ahora le ha tocado el turno a la plaza de Cabestreros. Desde la semana pasada ya no existe ese murete cubierto de hiedra que aún estaba en pie en la parte de Mesón de Paredes, ni la cancha de fútbol, ni el pequeño teatrillo con sus gradas. La mitad de los árboles han desaparecido, la otra mitad fue desmochada ( de verdad se tala así?) y algunos (con qué criterio?) han sido cuidadosamente desarraigados y ¿transplantados? algún otro lugar Le seguirán la de la Cebada y el parque de la Cornisa y en la Plaza de Agustín Lara vuelven a plantarse amenazantes las vallas cubiertas de malla verde, estirando sus tentáculos hacia la vecina Plaza de la Corrala.
El guarda de seguridad que vigila las obras de la Plaza de Cabestreros es marroquí (qué bien, las obras dan empleo) y se pasa las noches de cháchara con los vecinos, visitando de vez en cuando el restaurante senegalés de la esquina, ligando con las chicas que pasean al perro. El otro día se nos acercó cuando mirábamos la escabechina… “Es todo por la pasta”, nos dijo.
Y tiene razón, es todo por la pasta. Porque el suelo de Lavapiés vale mucho parné. Y el metro cuadrado de vivienda rehabilitada y remozada (se deja la fachada, se tira el interior y te salen cinco minipisos de diseño por planta, y un ático loft) está por las nubes. Pero primero hay que limpiar el barrio. De toda esa gente que desentona con los bares de copas y la tiendas de moda que acechan desde Huertas: viejos, okupas, moros, yonkis, chinos, mendigos, jipis, negros, punkis, gitanos, jóvenes sin dinero ni ganas de hipotecarse en Valdebernardo… Gentuza, como me dijo un policía. Lo vecinos de Lavapiés. Ya les están echando de las plazas. Eso sí, luego el barrio será peatonal. (viva!!!)
Seguro que los que planean estas obras, mercados de flores, aparcamientos subterráneos, instalaciones de televisión por cable… no han puesto mucho sus pies por las cuestas empedradas de las calles del barrio.
¿Y nos tenemos que contentar con mirar con tristeza cómo avanzan las excavadoras, los taladros y el granito…?
Mierda. Hoy al salir de casa, he descubierto que en la Plaza de Cabesteros ya no queda ni un árbol…”

Cuando lo terminé de escribir todo esto estaba en realidad caducado: la plaza de cabestreros es un cráter abierto en el corazón del barrio y en la de Agustín Lara (o “la de las ruinas”, como la conocía antes de saber el nombre)está sentenciada y los vecinos, como los presos, se quejan agitando trapos por las ventanas.
Aquí podéis ver algunas fotos, del año 2000!! Como decía alguien, la historia se repite una y otra vez.
Seguramente deberíamos haber hecho algo antes…

Anuncios

Un pensamiento en “la destrucción de Lavapiés

  1. Pingback: Si ya lo veníamos diciendo desde hace tiempo « Mundos Perifericos

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s